NUTRICIÓN | El procedimiento para el engorde es natural y tradicional

A MARIÑA

Una de las características de los animales destinados a la producción de esta carne, cuyo período de amamantamiento dura cinco meses, es que crecen con una alimentación bien definida: la leche de sus madres y los pastos forman su sustento. Se trata de un sistema de alimentación tradicional, relacionado también con modos de vida rurales con los que estos animales están muy asociados. Según informa la web de la Indicación Geográfica Protegida, los primeros censos de estos animales datan del siglo XIX: así, en 1869 había unas 500.000 cabezas. Sin embargo, la situación cambió a principios del siglo pasado por la importación de otras razas, con un descenso del número de reses que no se detuvo hasta las últimas décadas. Su valía para producir «indiscutible» carne de calidad es el mejor aval de presentación de estos animales La comarca del Occidente tiene 379 campesinos que crían vacas de carne dentro de la Indicación Geográfica Protegida Ternera Asturiana. La cifra supone casi el nueve por ciento del número total de los inscritos en toda Asturias, que son 4.278, según datos que aportó a esta Redacción el consejo regulador. La zona interior y montañosa de la comarca es la que concentra el mayor número de ganaderos dedicados a esta actividad. Así, hay 31 en Taramundi, 49 en Santa Eulalia de Oscos, 53 en San Martín de Oscos, 27 en Villanueva de Oscos y 39 en Grandas. En municipios de la rasa costera destacan Valdés (43) y Vegadeo (26), mientras que la cifra es inferior en los ayuntamientos que destacan por sus granjas de producción láctea: en Navia sólo hay tres explotaciones de este tipo; en Coaña, una; en El Franco, nueve; en Tapia trece, y en Castropol, nueve. Los animales criados dentro de esta indicación geográfica pasan un control que el consejo regulador considera «exhaustivo»: en primer lugar, los animales de las explotaciones son identificados e inscritos en un registro; una vez sacrificados, en la carne se colocan identificaciones, precintos y contraetiquetas que los distinguen en los puntos de venta. Las reses se clasifican en tres clases según su edad: el ternero culón no es sacrificado después de los 12 meses, mientras que el añojo culón o el añojo no llegan al matadero más allá de los 18. Diez mataderos de la región, entre ellos el de Jarrio (Coaña) están inscritos en la indicación geográfica. Para el organismo rector, la cría de estos animales es «una oportunidad para el ecodesarrollo»; y el presidente de la Cámara Agraria, Marino Fernández, destaca que es un «eficaz» complemento a las economías agrarias, pero reclama más campañas de promoción