LA TRIBUNA | O |
07 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.UNA AVIONETA DISEÑADA en A Mariña lucense, cuyos primeros bocetos surgieron en un taller de Foz, y de la que por ahora se han fabricado una veintena de unidades en Ribadeo, ha suscitado el interés de varias multinacionales, que pretenden comercializar en los próximos años 2.500 aparatos tras adaptar el modelo al mercado norteamericano. Lejos del folclorismo que se le quiera atribuir al hecho, la realidad es que hay una posibilidad, quizás mínima pero no por ello menos cierta, de que en el aeródromo de Vilaframil se fabriquen las piezas para éste y otros modelos. Es una opción, que no se puede descartar por el hecho de que las multinacionales vayan a encontrar mano de obra más barata en otros países que en Galicia. Y no se puede obviar esta posibilidad porque es obligación de la Administración y de los políticos atender cualquier propuesta para crear empleo, como es el caso. Todos deberían volcarse, facilitar y presionar en la medida de lo posible para ayudar a que la idea cuaje. Por eso soslayar el proyecto apelando al fatalismo sería una negligencia. Corresponde a la Administración explorar y agotar todas las posibilidades.