Crónica | Las medidas de ahorro de los bureleses Burela anda estos días muy pendiente del grifo. El embalse de Rúa está a mínimos por la sequía estival. Toca no malgastar el oro líquido. Sirva de ejemplo un hogar burelés
20 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?ice la canción: «Agua que no has de beber, déjala correr». Sin embargo, el verano seco y caluroso ha pasado su factura en Burela. Aunque sólo hubo un corte parcial del suministro a una empresa, desde hace quince días se anda muy pendiente del grifo y del cielo, por si llueve. El embalse de Rúa está a mínimos de caudal -ayer, a 3,70 por debajo de la línea de rebosamiento-. Y a los bureleses se les pide que contribuyan con su grano de arena. Como en casa de Ángeles Vijande. Asturiana de Castropol, vecina de Burela desde hace 22 años, ama de casa y madre de una familia de cinco miembros de los que dos estudian ya fuera aunque vienen a casa en vacaciones. Se confiesa una consumidora responsable que deja libertad de movimientos a los suyos a la hora de ahorrar agua. «Considero que, en xeral, se desperdicia auga. Hai veces que non hai forma de aforrar. Cando te duchas, mentras non entra a auga quente hai auga perdida». Sin embargo, Ángeles cumple con el hábito ecológico, sea época de sequía o no. Es consciente de que no están los tiempos para malgastar el recurso, por ello da un pequeño tirón de orejas a los gobernantes: «Eles tamén tiñan que aplicar unha política de aforro, de facer máis encoros e de gardar a auga que cae e que tamén se está a desaproveitar». Sus consejos son útiles y sencillos: «Non recrearte na ducha. Un minuto ou dous, o xusto. E de bañarse nada, aí gástase moitísima auga»; «cerrar o grifo mentras se lavan os dentes»; «utilizar a lavadora cargada de todo»; «encher o lavavaixelas e poñelo ó final do día e no programa económico, afórrase en xeral, ata deterxente»; «á hora de comer, hai anos que non usamos auga do grifo, non nos ofrece moita confianza». Su manantial predilecto es A Tella, en Sargadelos. Precisamente, las fuentes están siendo muy solicitadas estos días en Burela, como en otras ocasiones cuando, tras llover con intensidad, el agua del grifo sale turbia y hasta pone en duda aquello de incolora, insípida e inodora. El riego de las plantas también tiene que dejarse algo de lado estos días. Como otros vecinos de Burela y Cervo, Ángeles tiene muy fresca en la memoria otra sequía anterior -«Acórdome dos camións cisterna e de quedar sen agua»- y reprocha que los problemas de agua en su municipio «os arrastramos desde hai anos e... ¡cómo subiu o servicio da auga!». Una de las mejores lecciones sobre el valor del agua, declarada fuente de vida, la recibió, recuerda con cariño, de un niño del Sáhara que acogió su hermana: «Cuando veía abrir el grifo y que salía agua, lo cerraba. Y el primer día que vio llover, ¡qué alegría, qué fiesta...!». En su tierra, el agua es todo un lujo. Problemas en Mondoñedo El barrio de Ferreira, en la parroquia mindoniense de Santa María Mayor, también está sufriendo los efectos de la pertinaz sequía actual. El alcalde, Luis Rego, explicó ayer que se habilitarán medidas para abastecer a los vecinos, «si es necesario», pero será en cualquier caso el último año que ocurra, puesto que en un plazo no mayor de dos meses entrará en funcionamiento la nueva traída, proyecto «que ya está ejecutado y que sólo está pendiente de los informes técnicos finales». La inversión fue de 120.000 euros.