Y ahora, ¿qué?

| M. G. BALSEIRO |

A MARIÑA

PLAZA PÚBLICA

04 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

ESO. DENTRO DE tres semanas, cuando se nos hayan acabado las actuaciones estrella, bien de música, de teatro o de juego, que forman parte de las fiestas de la comarca, ¿qué nos queda? Aburrirse puede ser un placer, como decisión personal en un momento determinado de la semana o del día, huyendo del trasiego laboral. Aburrirse porque las opciones lúdicas son escasas o poco atractivas, porque a la imaginación se le pone cortapisas -económicos y políticos- , porque todo es demasiado oficialista y encorsetado no tiene perdón. El invierno es muy, muy largo, no hay espacios adecuados para casi nadie, sobre todo si son niños o jóvenes, que de nuevo volverán a encerrarse entre las cuatro paredes de sus casas a chupar televisión y volverse cuadrados de mente o del bar de turno que esté de moda. Triste, ¿no? Que alguien le ponga liuces al iniverno cultural, por favor.