En verano y con ánimo de lucro

A MARIÑA

LA TRIBUNA | O |

19 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EL BUEN TRATO al turista ha de ser compatible con el respeto a quienes pululamos por este lado del mundo la mayor parte del año. Hace unos días un joven salía de la playa de San Antón, en Espasante (ahí al lado, en la provincia de A Coruña), cargado de sargos y un enorme róbalo, que se apresuró en ocultar en el maletero de su automóvil, a escasos metros. Entre las chalanas y los botes amarrados en la playa del Porto de Bares, junto al espigón, hay al menos media docena de zodiacs y alguna lancha rápida, utilizadas casi a diario por individuos desaprensivos que gozan disparando su fusil bajo el agua y, de paso, contribuyendo a esquilmar la riqueza pesquera del Cantábrico. Estas escenas se repiten cada verano, con total impunidad. La responsabilidad es compartida con las autoridades (nadie impide que el criminal cometa su acción), los propietarios de restaurantes que entran en el juego y compran el pescado sacrificado con el fusil para servir a sus clientes de primera; y hasta algunos arrendatarios de viviendas, que brindan todo tipo de facilidades a sus inquilinos estivales, permitiéndoles el almacenamiento de su botín en arcones congeladores. El verano es para lucrarse.