LA TRIBUNA | O |
06 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.OTRO AGOSTO sin circunvalación. Y ya van casi dos décadas desde que comenzaran a oírse voces reclamando una salida digna al tráfico de Viveiro. Al menos este año sí se habla de ella aunque, eso sí, huérfana. Eran dos, casi gemelas, una entre Area y A Redoada y otra de O Folgueiro a Landrove. Ahora resulta que el Gobierno autonómico sólo dispone de 42 millones de euros (¡Cuánto se habrían ahorrado de haber sacado adelante este proyecto hace diez años, por ejemplo! ¡Cuánto hubiesen ganado Viveiro y A Mariña!). Hay que reconocer la habilidad de la Xunta. El estudio informativo de la llamada vía de alta capacidad, (un eufemismo que tal vez sirva de consuelo a quienes consintieron en su día que la autovía del Cantábrico tornase hacia el interior) sale a exposición pública justo cuando comienzan las fiestas de Viveiro, en pleno mes de agosto, cuando casi nadie quiere oír hablar de tramas en la Asamblea de Madrid ni de carreteras de circunvalación, sin duda más ficticias que reales (estas últimas). Queda septiembre, el mes en el que la vida se reanuda. Y hay años en que también el pensamiento. Viveiro ya no puede perder más tiempo. El lastre de las comunicaciones ha tocado fondo. Hay que exigir a las Administraciones autonómica y central que atajen, de una vez por todas, el aislamiento de la principal población mariñana. No es momento de aplazar proyectos ni de aceptar obras a medio hacer. El nuevo gobierno local afronta su primera prueba de envergadura. Del resultado dependerá, en buena medida, el futuro. El examen también compete a los vecinos, a todos los vecinos, aunque sea agosto y estemos en fiestas.