LA TRIBUNA | O |
14 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LAS FIESTAS del mar son siempre especiales. Por su significado, por su tradición, por lo que tienen de homenaje y recuerdo. Por lo que evocan, en definitiva. Pero este año tienen un significado más especial, si cabe. Porque además de recordar a toda la gente del mar, que trabaja en el mar y vive del mar, las fiestas se antojan como más especiales por el propio mar. Por las circunstancias que se viven a raíz de los vertidos de fuel del «Prestige». Porque todavía estamos sufriendo estas consecuencias, en Galicia y aquí mismo, en A Mariña, aunque menos. Pero también las sufrimos. Todos las sufrimos, el mar el primero; los que viven del mar y todos nosotros. Pero ese es, acaso, otro tema. Tema que, por cierto, estuvo perfectamente analizado la pasada semana en Ribadeo en esas jornadas de medio ambiente a las que acudieron expertos en diferentes ámbitos. Pero en estes días cumple, seguramente vivir la fiesta del mar, de la Patrona, la Virgen del Carmen. Y eso es lo que están dispuestos a hacer en San Cibrao y en Foz, y más adelante en Celeiro y en la Pescadería, en Viveiro, y en tantos otros lugares marineros de la costa mariñana y gallega.