LA TRIBUNA | O |
05 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.A MARIÑA, ya se sabe, a menudo avanza a impulsos. Un año tocan saneamientos, otro mejoras en los puertos y ahora, al fin, polígonos industriales. En Foz, Lourenzá y en Barreiros las obras se han puesto definitivamente en marcha dando respuesta a una demanda acuciante como lo demuestra que el polígono de Barres (Castropol), tras iniciarse la venta de parcelas hace apenas unos meses, ya se encuentra en su segunda fase. En ello juega un papel decisivo la ubicación del parque empresarial. El de Barreiros, en el enclave estratégico de A Espiñeira, al lado de la futura autovía, asegura el éxito. Los de Foz y Lourenzá también son acertados y eso permite augurar que el asentamiento de empresas está garantizado. Con ello gana A Mariña. El polígono de Cuiña, el de Xove, el de A Pontenova -ahora que se prevé ampliarlo- se consolidan poco a poco. Pero además, desviar y concentrar las industrias y naves en zonas concretas permite humanizar los núcleos urbanos. Sólo queda esperar que el de Ribadeo, al fin, se haga realidad. Porque la utopía de hace años de polígonos con empresas consolidadas ya no es un sueño. Aunque parezca mentira.