Rallies en el centro de Ferreira

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A MARIÑA

Crónica | Críticas y silencios ante los locos del volante Vecinos de Ferreira denuncian las carreras de automóviles que llegan hasta el mismo pueblo, con derrapes en la Curva dos Lobos y trompos en el parque del centro urbano

26 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?o hay límites para la temeridad al volante. Unos cuantos jóvenes se divierten las noches del fin de semana compitiendo entre sí por la carretera que va de Cangas (parroquia focense) hasta Ferreira. Si esto fuera poco, no siempre se detienen en la glorieta de entrada al pueblo, sino que alguna madrugada se adentran en el casco urbano para rematar la falsa proeza. Vecinos de Ferreira aseguran que algunas noches, sobre todo los sábados y vísperas de festivos, se despiertan alarmados por el ruido de los motores y los derrapes en la conocida curva dos lobos . Las peligrosas aventuras de estos pocos conductores van más allá y hay quien afirma haberles oído e incluso visto haciendo trompos en pleno parque del centro de Ferreira, junto a los juegos de los niños, a las 3 ó 4 de la madrugada. No se han presentado denuncias formales sobre las carreras clandestinas de coches que se desarrollan desde hace años en el vial que une Cangas y Ferreira. Y tampoco en los casos ocurridos dentro del casco urbano, aunque sí hay residentes que dicen haberse dirigido a la Guardia Civili para pedirles más vigilancia y control. Según los testimonios recabados por este periódico, han llegado a darse enfrentamientos entre los protagonistas de estas escenas, propias de una película de miedo, y algún residente. E incluso han estado a punto de producirse atropellos de viandantes. Todo ello agrava la situación y acrecenta el temor de los vecinos, que padecen el ruido atronador de los motores de los coches y los derrapes incontrolados sobre la grava. «Levamos unha temporada un pouquiño máis tranquila, pero houbo épocas, polo menos nos últimos dous anos, nas que se repetía case cada fin de semana», manifestó un vecino, que prefiere no identificarse «porque isto é un pobo, aquí todos nos coñecemos e non quero problemas». Otro residente lamenta el silencio de los habitantes de Ferreira ante estas repetidas, molestas y muy arriesgadas juergas nocturnas. Apunta, además, a los establecimientos que abren sus puertas hasta altas horas de la madrugada, en algún caso mucho más tarde de lo autorizado en la licencia y el tipo de local, pues allí recalan a altas horas los locos del volante.