Pendientes del sol y el chapapote

La Voz Y. GARCÍA. | VIVEIRO

A MARIÑA

XAIME F. RAMALLAL

Reportaje | A pie de playa Hoy comienza el verano, aunque el calor ya ha acercado a los primeros bañistas a los arenales de la comarca para broncearse, bañarse y aprender, este año más que nunca, trucos sobre cómo quitarse el pichi

20 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Amílcar, portugués de nacimiento y focense de adopción, es el primero del sondeo. Son las doce de la mañana. El día, estupendo. Desde un saliente rocoso se detiene a observar el mar y la playa que es su espacio habitual de paseo. Aunque le han dado un repaso de limpieza al arenal a primera hora de la mañana, descubre pequeños restos entre rocas, pegajosos como chicle. «É engorroso», describe. Y no sólo para el bañista de aquí sino también para el turista: «Fastidiará, si. Se está notando, eu penso, outros anos por esta época había máis xente xa paseando pola praia». Al final de la charla, su moraleja: «Haberá que convivir con el». Emiliano, de Foz, y Jesús, de Chantada, van charlando mientras dan una caminata a lo largo de la playa. Muestran la planta de sus pies, negra como el carbón. Emiliano se agacha y se concentra en una especie de lenteja negra: «Estas partículas -dice- son as peores». Son difíciles de detectar sin acercar la vista al suelo. Anda con los pies al desnudo, sintiendo la arena, aunque camufle al chapapote. «Cun pouco de aceite da casa quítase», recomienda como truco. Él cree que no va afectar a la temporada turística: «A xente vai vir igual, esto o non é aquí solo». En parte, su compañero Jesús discrepa: «Esto irá unido a la crisis y el euro ya se nota también. La gente viene aquí a comer pero creo que le tiene algo de miedo al pescado y al marisco». «Estás toralmente equivocado. Pillei unhas sardiñas etupendas. É unha psicose da xente», le replica Emiliano. Si se atreve a bañarse, este responde afirmativamente. Jesús, sin embargo, dice rotundamente: «Eu non... é que a auga está moi fría». En otro municipio, un vecina se prepara para regresar a casa. ¿Cómo está esta playa? «Esta está superlimpia. Pero noutra á que vou días atrás era unha vergoña». Lamenta que el chapapote sea tan inoportuno, apareciendo ahora que arrancan las vacaciones. Bañistas y trabajadores En otra localidad, las escenas son variopintas. En un arenal que recibe el nordés en toda su intensidad, las gaviotas colonizan su territorio, atraídas por el pescado, al estilo de la película Los pájaros , mientras personal de Tragsa, de blanco, limpia chapapote arrastrado estos días. Aquí, ni un bañista. En la otra playa continua que mira al oeste, hay aunque pocos aún. El cielo está algo nublado pero hace calor. Angelina se parapeta bajo la sombrilla: «No soy de aquí». Vive en Madrid, tiene una hermana en Cervo, nació en San Acisclo (Foz) y pasó 35 años en Uruguay, según confiesa más tarde. Ella habla y no sólo del chapapote, sino también de obras que se están realizando en ciertos arenales de la comarca: «Mi sobrino llegó de otra playa estos días con los pies negros. ¿Cómo van a esperar al verano para limpiar?. El verano ya comenzó. Y las obras debían haber terminado para la temporada». Hoy ha elegido un rincón distinto. Aporta su particular punto de vista sobre el chapapote. Primero se encontró con ese oscuro residuo por televisión y sabe que «es la zona menos afectada». «¿Al turismo?, le afecta mucho. Aunque ahora también es que está de moda ir a casas rurales, al monte».