Los ecologistas organizan una nueva marcha en Pontevedra para exigir el cierre de la factoría de celulosas, una actividad que acaba de ser premiada en Asturias por su esfuerzo medioambiental
07 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?Quién entiende al mundo? Lo que en Pontevedra es malo para un elevadísimo porcentaje de su población, a unos 200 kilómetros, en Navia, se aplaude y se premia. Esta paradoja es la cara y la cruz de Ence, que logra en Asturias el reconocimiento social y político, además de los 15.000 euros con los que está dotada la tercera edición del premio a la Gestión Industrial Medioambiental, que le entregó esta misma semana el Idepa (Instituto de Desarrollo Económico del Principado de Asturias) al presidente de la compañía, el gallego José Luis Méndez. «Ence trabaja día a día para mejorar sus sistemas de producción, siempre con el máximo respeto al medio ambiente, que es una de las premisas fundamentales de la política que define la actividad de nuestro grupo». Así lo aseguró Méndez entonces ante dos miembros del Gobierno asturiano, trabajadores y representantes sindicales de la empresa, al recibir «ilusionado» un premio que previsiblemente revertirá en el entorno de la factoría de Navia que Ence compró poco antes de ser privatizada a sus antiguos propietarios, una multinacional que dejó pocos amigos en la zona. La división de celulosa, denostada por el contrario en Pontevedra, no es baladí a la hora de analizar la repercusión económica de Ence. Si el pasado año la compañía pastera obtuvo un beneficio neto de 28,7 millones de euros, un 5% superior al del 2001, la citada división, que produce en Pontevedra, Navia y Huelva, contribuyó con 21 millones de euros. Las perspectivas son halagüeñas. Los proyectos de ampliación de las fábricas de Pontevedra y Navia han situado la capacidad celulósica del grupo por encima del millón de toneladas, tras una puesta en marcha considerada satisfactoria y cuyo impacto positivo en los costes comenzará a apreciarse este año. Herminio Sastre Andrés dirige la Consejería de Medio Ambiente en Asturias, lo que no le impide apostar por el desarrollo industrial, eso sí, desde un plano de exigencia. «Lo que más nos interesa a nosotros es la visión de futuro, la planificación y no el problema puntual». Sastre defiende la importancia del premio otorgado a Ence. «Estos premios hacen que las empresas, cada vez más, vayan introduciendo el medio ambiente en su actividad. Pero también es importante para ellas mismas-añadió-, porque cuando se aplican directivas europeas y gestión medioambiental se está introduciendo ecoeficiencia, mejor gestión. Este galardón es un instrumento para que se adapten a las exigencias legales y mejoren su competitividad y, lo más importante, su situación dentro del entorno, desde el punto de vista social. Eso es visión de futuro». El consejero reconoció los problemas de vertidos en Navia hace años, y sin justificar las emisiones y las molestias que genera la trasformación de la madera en pasta de papel, afirma convencido que el objetivo es minimizar lo máximo el impacto de esta industria.