LA TRIBUNA | O |
31 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.¿POR QUÉ la Consellería de Educación rebaja los presupuestos de algunos institutos y aumenta los de otros? ¿Por qué no ha contado con las directivas de los centros para repartir el dinero? ¿Por qué los directores se ven obligados a denunciar públicamente la situación? ¿Por qué han de pedir la mediación del conselleiro si, como cabe suponer, debe de ser él quien marca las directrices de su departamento? ¿Por qué apenas trasciende nada de lo que sucede en el Hospital da Costa? ¿Por qué la dirección del centro y los representantes de las fuerzas sindicales no se preocupan de divulgar periódicamente aspectos que interesan nada menos que a todos los mariñanos? ¿Por qué nadie dijo nada públicamente cuando el actual gerente reconoció que había doble lista de espera? ¿Por qué las autoridades parecen preocuparse tan poco por los ciudadanos con discapacidades? ¿Por qué todavía existen barreras arquitectónicas? ¿Por qué la inmensa mayoría de los ciudadanos tenemos la impresión de que muchos políticos se lucran con sus cargos? ¿Por qué cuando algunos acceden al poder se afanan en buscarles empleo a familiares, primos y demás familia? ¿Por qué no se limitan a hacer lo mejor que puedan y sepan el trabajo por el que les pagamos y para el que se han ofrecido voluntariamente? ¿Por qué los agentes de la autoridad casi nunca están cuando hay animales de dos patas circulando de forma temeraria por calles y carreteras? ¿Por qué algunos comerciantes parecen tomarnos por ignorantes e intentan que nos llevemos un producto cuando les hemos repetido varias veces que no nos interesa? ¿Por qué me hago todas estas preguntas? ¿Por qué las lee?