La transición pendiente

A MARIÑA

LA TRIBUNA | O |

29 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA ALTERNANCIA política, una experiencia insólita en Viveiro, supone ante todo un ejercicio de salud democrática. Si, como parece probable, los resultados electorales se traducen en un cambio de gobierno, los vecinos que estos días caminan cabizbajos y murmuran sus miedos atávicos -fin de la Semana Santa, fin del Festival do Landro, fin de la Mostra, despidos colectivos y hasta la quema de iglesias- descubrirán lo absurdo de estos temores. En cualquier caso, la democracia brinda mecanismos para garantizar la convivencia, la esencia de una sociedad. El miedo es un indicio de la actitud servil que el PP se ha encargado de fomentar en Galicia. A los gobernantes no les debemos más respeto que a cualquier otra persona. Y, a diferencia de los demás, quienes manejan los presupuestos públicos tienen el deber de dar cuenta a la ciudadanía. El mundo está hecho de muchos colores, para que cada uno pinte su vida con libertad.