LA TRIBUNA | O |
01 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.NO ES POR POLEMIZAR, ni ser oportunista ni agorero, pero no parece lógico que a estas alturas la comarca no disponga de una infraestructura adecuada de extinción de incendios urbanos, como no lo es que algunos concellos (muchos, demasiados) no tengan equipos de excarcelación para accidentes de tráfico. No lo es, porque son vidas humanas las que están en juego. No es hacer demagogia, pero cascos antiguos como los de Viveiro o Ribadeo se caracterizan por sus calles angostas y viviendas estrechas, pegadas y a pesar de los planes de rehabilitación, muchas de ellas en estado de semirruina. Es fácil imaginar las dificultades que entrañaría apagar un incendio. Pero no hay que ponerse en este extremo. Basta con aludir a los edificios que se han construido en los últimos años, de ocho o más plantas de altura. Si hubiese un incendio en las plantas superiores, ¿cómo se extinguiría? Lo peor, quizás, no es esta carencia de medios, sino que para dirigir las operaciones habría que recurrir a personas que no son bomberos profesionales. Por ello ya es hora de que la promesa de los parques comarcales se haga, de una vez, realidad. Por si acaso.