«As troitas son moi traidoras»

A MARIÑA

P. LOSADA

Los ríos de A Mariña se llenaron de pescadores en el primer día de la temporada, y en elOccidente asturiano se pescó el primer salmón de la temporada, vendido en 3.000 euros

17 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Que anteayer, primer día de la temporada de pesca, hubo una presencia más bien amplia de aficionados en los ríos de la comarca no se pone en duda. Que las capturas hubiesen sido abundantes ya es otro cantar, sobre el que no parece existir unanimidad. Ni siquiera las condiciones climatológicas del día ponen a todos de acuerdo. El coto salmonero del Masma no se abrirá, como es habitual, hasta mayo. Pero sí hubo bastantes aficionados en su tramo libre y en dos de sus afluentes, el Valiñadares y el Tronceda, a pesar de que el día no parecía idóneo para buenas capturas: «As augas están moi claras, ten que chover un pouco», apuntaba ayer el presidente de la Asociación de Pescadores Río Masma, Víctor Vila. En bares y restaurantes cercanos a los ríos se notó el comienzo de la temporada. «As troitas están bravas, e os pescadores queixábanse de que picaban pouco. As troitas son traidoras, e hai que ter paciencia», explicaron en un establecimiento de la parroquia mindoniense de Masma. Por su parte, Jorge García, delegado de la Federación Gallega de Pesca, daba ayer una versión con buen humor: «El pescador nunca tiene la culpa de que no se pesque: que si no quieren picar, que si el río no anda bien...», dijo. Sí admitió que anteayer había sido «un buen día para ir al río, no tanto para ir de pesca».Fue, desde luego, un buen día para el aficionado que pescó, sobre las 14 horas, el «campanu» del río Esva, primer salmón del año en el Occidente astur. Tal como explicaron ayer del centro de precintaje, la pieza, obtenida en el coto de Piedra Blanca, pesó 4,300 kilos y se vendió en 3.000 euros. No tuvieron esa suerte los muchos aficionados que se metieron en las aguas del Eo: según informaciones del centro de Xesteira (San Tirso de Abres), a media tarde de ayer el «campanu» aún se hacía de rogar.