Los afectados por el exceso de ruidos culpan, sobre todo, a los concellos

La Voz A.?F.?C. | VIVEIRO

A MARIÑA

El Ayuntamiento de Viveiro obligará a todos los locales a colocar un dispositivo de control Los vecinos critican la concesión de licencias a negocios que incumplenla normativa vigente

06 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

La mayoría de las denuncias por contaminación acústica presentadas en A Mariña van contra las Administraciones locales, bien por haber concedido una licencia de apertura sin garantizar el cumplimiento de los requisitos fijados por la normativa vigente en materia de insonorización, bien por consentir que se vulneren sistemáticamente los niveles de emisión de ruidos permitidos. Los controles efectuados por la Policía Local de Viveiro se han traducido, en Cantarrana o el casco antiguo, en el precintado temporal de algunos locales. El sargento jefe, Juan Manuel Escudero, explica la razón: «La licencia de un café bar no faculta para tener actuaciones ni música de ningún tipo. Para eso se requiere otra licencia, es una categoría especial».El Ayuntamiento viveirense obligará a todos los establecimientos autorizados para poner música a colocar un limitador, un dispositivo de control de los niveles de ruidos, que registrará cualquier exceso de los límites permitidos. Los dueños de los locales deberán presentar en el Concello un certificado para acreditar que se trata de aparatos homologados.El responsable de la Policía Local subraya la doble importancia de este sistema: «Los propietarios del negocio van a poder demostrar el cumplimiento de la ley si la queja del vecino está infundada, porque hay algún caso en que la gente cree oír ruido y no es real. Y al mismo tiempo permitirá la comprobación por parte de los denunciantes de que tal día a tal hora la música estaba más alta de lo autorizado por la ley».El retraso en la concesión de una licencia acabó obligando al titular del pub focense El Cairo a cerrar el establecimiento. El caso llegó a los tribunales. La sentencia instó al Ayuntamiento a clausurar el local hasta que dispusiera del permiso adecuado. La contaminación acústica persiste, según indicó la abogada de los vecinos afectados, sin que de momento hayan concretado ningún tipo de actuación al respecto.