La llegada a España del rey de Marruecos para una cacería fue aprovechada para mantener conversaciones con don Juan Carlos en las que, pese al desmentido oficial, se trató de Ceuta y Melilla. No le bastaba al monarca alauita el Sahara Occidental, entregado por España a cambio de nada (pues el derecho a seguir pescando en aquellas aguas no se respetó ni unos meses), cuando ya estaba reivindicando Ceuta y Melilla, aunque hubiese señalado con anterioridad que mientras Gibraltar fuese inglés no iba a plantearlo.Esto aparte la mala educación de la que hizo gala Hassán, con unos retrasos provocados a cualquier acto, desde la propia cacería hasta la cena en su honor, creyéndose que con eso humillaba a su colega español.Cuentan que don Juan Carlos estuvo a punto de repetir la frase que José María de Areilza, embajador de España en la Argentina de Perón, dijo a Evita, después de estarla esperando dos horas en una audiencia: «Señora, José María de Areilza le esperaría más tiempo, pero el embajador de España se marcha ahora mismo». Lo bueno es que cuando vino a España años después, volvió a repetir sus desplantes de nuevo rico.