Aparte de la hipótesis sobre las causas del varamiento, de la que se informa detalladamente en la página 41 de este diario, no hay más novedades sobre el varamiento en Burela de la manada de orcas bastardas o falsas orcas. Y eso, destacan Luis Laria (Cepesma) y Alfredo López (Cemma), es una buena noticia porque alimenta las esperanzas sobre la salvación de al menos una docena de los veintisiete integrantes del grupo. Mientras, los cadáveres se aprovechan para divulgación. De los seis animales que anteayer aparecieron muertos en la cala burelesa de O Perdouro, dos se quedan en Burela, con el propósito de recuperar en un futuro sus esqueletos y exponerlos. Han sido enterrados en una finca de propiedad municipal, donde también está una ballena aliblanca. Para uno de estos dos parece haber predeterminado un destino, el Instituto Monte Castelo. De la reconstrucción del esqueleto se ocupará personal del Cemma, según las informaciones obtenidas. Mientras tanto, personal del Concello de Burela, tanto de Protección Civil como del grupo de intervención rápida, mantienen la vigilancia. Después de las arduas jornadas de trabajo del martes, cuando la colaboración de Protección Civil de Cervo fue determinante, y del miércoles, ayer se tomaron un pequeño respiro. Pero no bajaron la guardia y estuvieron pendientes en todo momento de la posible aparición de más cadáveres o de alguna de las doce orcas que fueron devueltas al mar anteayer. Alfredo López (Cemma) apuntó que si los nueve que faltan han muerto sus cuerpos acabarán saliendo a flote, en unos quince días. Pero tampoco se descarta la posibilidad de que alguno de ellos o todos hayan logrado sobrevivir y hayan vuelto al mar. Coincide con Luis Laria (Cepesma) al calificar de «buena noticia» que no se sepa nada de los supervivientes, aunque éste último se desplazó ayer a Ribadeo ante una alerta que finalmente resultó falsa al confundir un tronco a flote con una orca bastarda muerta.