La séptima maravilla folk

Nuria Polo VIVEIRO

A MARIÑA

14 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Siete son las notas musicales, siete las maravillas del mundo y siete es Hepta, el último álbum de Berrogüetto. Sargadelos fue el espacio mágico donde el grupo folk dio forma a temas que mezclan lo tradicional y vanguardista, y Cervo el escenario en el que los también siete integrantes del grupo evocaron el ritmo celta, el jazz y reinvindicaron el folk más vanguardista. Nadie faltó a la cita, y los primeros acordes melódicos que surgían del violín de Quin Farinha se fueron mezclando con la literatura musial con la que Anxo Pintos presentaba cada tema. Nanatxu, sumió en un pensamiento metafísico a los espectadores de la primera fila que pernacieron sentados mitad del concierto. Muchos seguro que viajaron al pasado y se sintieron protagonistas de bailes medievales y se perdieron en frondosos bosques., que más o menos era el mensaje que pretendía transmitir el grupo con el nuevo trabajo, así como su colaborador gráfico, George Rousse: una evocación de la ruina y de la cultura gallega. Pero no todo fueron sueños de Estrelo, que Guadi hacía surgir de su garganta, ni esos Vinte anos con los que el acordeonista lucía su primer tema y descubría la ciencia de la «litofonía». Y es que Berrogüeto también supo despertar el instinto gallego cuando Anxo y Quin arrancaron con la gaita para recordar sus temas de Viaxe por Urticaria. Fue entonces cuando la frialdad típica del público gallego alzó las manos y se sumió en bailes y aturuxos para bailar la K y acabar de enamorarse de estos «pedazo» de músicos que, al estilo Milladoiro, tanto tocan una zanfona como un saxofón. Por unos instantes el recuerdo de la fábrica de Sargadelos, donde se pasaron un año trabajando en este disco, quedó a un lado; la magia del siete ya eran ellos mismos, Berrogüetto, que se hicieron de rogar para subir otra vez al escenario cuando todos clamaban su nombre, renegando sucumbir al final de la actuación. Pues sí, fue otra y otra más. Y la despedida se transformó en un a capella de todo el grupo con sus seguidores. Hacía tiempo que no se veía a un Cervo tan animado, alegre... Hacía tiempo que el número siete no encandilaba tanto.