El ribadense Miguel Millares destaca con la selección nacional y sueña con acudir a las próximas Olimpiadas La selección española de remo se encuentra concentrada desde hace varios días en Banyolas (Gerona) preparando su próxima participación en el Campeonato del Mundo sub-23 que se celebrará en Génova. Una de sus mejores bazas vuelve a ser Miguel Ángel Millares, un ribadense de sólo 22 años que comienza a escapar del anonimato con continuos éxitos a nivel nacional e internacional. Con 14 años se proclamó campeón de España infantil y desde entonces no ha parado de acumular galardones. Ahora, una vez consolidado en la élite, sueña con participar en unos Juegos Olímpicos. Su sueño puede hacerse realidad en el 2004.
02 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Banyolas. Martes, día 2 de julio. 16.15 horas. En una de las habitaciones del hotel de concentración de la selección española de remo descansa Miguel Ángel Millares, uno de los deportistas con más proyección del combinado nacional sub-23. La mañana ha sido dura, -«aunque uno ya se va acostumbrando a tanto entrenamiento», dice- y necesita reposo, pero atiende con total amabilidad la llamada de este diario. Ya ha pasado una década desde que se iniciara en este deporte y lo recuerda como si fuera ayer. «Empecé a remar hace 10 años en el Club de Remo de Ribadeo. Lógicamente me lo tomaba como un hobbie, si me dicen que llegaría a la selección...», dice entre risas, para luego explicar que sus aspiraciones ganaron credibilidad cuando ganó su primera gran cita: «con 14 años quedé campeón de España de skiff, en Portodemouros (Arzúa) y fue entonces cuando me dí cuenta de que podía llegar lejos en esto». Esa primera medalla de oro fue sólo el comienzo de una trayectoria inundada de éxitos que, seguro, tendrá continuación en años venideros. Desde el año 97 defiende al Club Remeros del Eo, de Vegadeo (Asturias). En sus vitrinas cuelgan seis medallas de los campeonatos de España: 2 de oro, 2 de plata y 2 de bronce. La última la consiguió el pasado fin de semana en Castrelo do Miño (Ourense), también en la modalidad de skiff. En las ediciones de la Copa del Rey celebró el título en una ocasión y por dos veces se quedó en la segunda plaza. Todos estos logros le enorgullecen y le llegan de ganas «para seguir trabajando con más entusiamo», aunque recuerda más que ningún otro «la medalla de oro que conseguí en 4-scull en una regata de la Copa del Mundo celebrada en Bélgica». Fuera de España también saboreó el éxito en la Regata Internacional de Disburg (Alemania). Ante semejante palmarés, no es de extrañar que se plantee la posibilidad de participar en unos Juegos Olímpicos. «Es lo máximo con lo que puede soñar un deportista. Creo que con dedicación y trabajo puedo llegar, pero tampoco quiere obsesionarme con ello; mis objetivos inmediatos son el Mundial sub-23 y el absoluto», indica Miguel Millares. Formación El remero ribadense dejó su casa el pasado mes de octubre para continuar su formación en el Centro de Alto Rendimiento de La Cartuja, en Sevilla. Está feliz por convivir con tantos y tan buenos deportistas de élite, entre ellos su paisano y también remero Mauricio Monteserín, olímpico en Sindey 2000, aunque admite que echa de menos muchas cosas de su Ribadeo natal, especialmente «a mi familia y a los amigos». El ritmo de trabajo que lleva en la capital andaluza y ahora en Banyolas es de lo más exigente. «Entrenamos dos veces al día, tenemos que cuidarnos al máximo y ajustarnos a un riguroso régimen disciplinario», asegura, pero combate tanta exigencia con un tópico que él está dispuesto a cumplir al dedillo. «El que algo quiere, algo le cuesta...», sentencia como buen profesional. A este paso, A Mariña le verá en las Olimpiadas del 2004.