El Cepesma sumergió en la bocana del muelle el cráneo de un gran rorcual cedido por el museo de Biarritz Desde el lunes las profundidades del puerto de Luarca tienen un nuevo habitante, el cráneo de un rorcual común, un gran cetáceo de casi dieciocho metros de longitud, que varó frente a las costas francesas de Bourdeos días atrás. Cedido por el Museo de Biarritz a la Coordinadora para el Estudio y la Protección de las Especies Marinas (Cepesma), el cráneo de esta ballena permanecerá sumergido en el mar tres meses, hasta que quede limpio de materia orgánica, y luego se tratará para incorporarlo al Aula del Mar.
20 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.REDACCIÓN LUARCA «El cráneo, que transportamos por carretera desde Francia, llegó el domingo a Luarca. Tiene 3,5 metros de envergadura y pertenece a un ejemplar adulto, aunque no sabemos si macho o hembra porque aún no nos han pasado toda la información del varamiento», explicó Luis Laria, presidente de Cepesma. El rorcual común, que puede llegar a medir veintidós metros, es, junto con el aliblanco, la ballena típica que capturaban los pescadores gallegos, asturianos y vascos. «Ahora hemos recibido el cráneo, pero más adelante nos enviarán el resto del esqueleto para que lo expongamos. Estas actuaciones forman parte del convenio de colaboración que tenemos con dos instituciones francesas, en este caso con el Museo de Biarritz», dijo Laria. Sumergiendo en el muelle el cráneo del cetáceo pretenden dejarlo limpio de materia orgánica. La técnica para fondearlo fue «latosa», según el presidente de Cepesma, «pues hubo que envolverlo en una red de saco de arrastre, y con la grúa del Mundaka, un cerquero luarqués que nos ayudó, subirlo a bordo y luego sumergirlo. Para recuperar los huesos tendremos que bajar buceando con botellas, soltar los cabos que sujetan la red e izarla de nuevo con la grúa al barco».