Viveiro transformará así el entorno de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad El cese de actividad del almacén de bebidas adosado al claustro de San Francisco permitirá liberar, al fin, el claustro y el ábside de la iglesia de San Francisco. Una amplia zona verde bordeará el edificio, uno de los ejemplos más emblemáticos del patrimonio arquitectónico de Viveiro. Con la decisión de la familia Pérez Abadín de cerrar la nave, el Ayuntamiento tendrá vía libre para cumplir el convenio firmado en 1995. El acuerdo prevé la transformación radical del entorno del claustro, con la apertura de una calle, la creación de una plaza y jardines y la posibilidad de levantar varios edificios.
12 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El alcalde reivindica la autoría del convenio rubricado en 1995, por el que la familia Pérez Abadín se comprometía a demoler la nave anexa al claustro de San Francisco y el muro que oculta el ábside de la iglesia. El Ayuntamiento acordaba, entonces, urbanizar la conocida finca del Cariñés. «Fue una negociación emprendida por César Aja, no por el Bloque», subrayó el alcalde, en respuesta a las críticas proferidas por los nacionalistas, que trasladarán al Parlamento autonómico la situación del ábside, «pechado por un muro e unha rede de galiñeiro». Los titulares del almacén de bebidas han cesado su actividad, por lo que el acuerdo adoptado hace siete años podría, al fin, cumplirse. De este modo se liberarían el claustro y la iglesia de San Francisco.