El Viveiro mereció más en Arteixo

P. J. B / I. M. B A CORUÑA / VIVEIRO

A MARIÑA

FÚTBOL La escuadra celeste estuvo a merced de los locales en la primera parte y dominó en la segunda

02 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Atlético Arteixo, 3: Casal, Aless, Carlocho, Juanjo, Nando, Ramiro, Pablo (Borja, min 79), Chechu (Adolfo, min 66), Lemos (Belmonte, min 88), Pugui y Mino. Viveiro, 2: Dani, Molo, Peón, Paz, José, Juan Carlos, Edu, Chusky, Bena (Schuster, min 88), José Luis y Goku. Goles: 1-0, min 20: Mino aprovecha un pase en profundidad de Pablo. 2-0, min 30: Disparo de Ramiro que rebota en un defensa y despista a Dani. 2-1, min 51: Peón, de cabeza. 2-2, min 63: Goku, a pase de José Luis. 3-2, min 85: Borja, de penalti. Árbitro: Rodríguez Romero (Comité de Santiago). Expulsó con roja directa a Chusky (min 85). Mostró tarjeta amarilla al visitante Goku (min 52) y al arteixán Carlocho (min 87). Incidencias: Ponte dos Brozos. Alrededor de un millar de espectadores. El sueño del ascenso puede hacerse real. El Arteixo se impuso ayer al Viveiro (3-2) y dio el primer paso para volver a encaramarse a los puestos nobles de la taba. El equipo lucense, que sesteó durante la primera parte, igualó la ventaja de los locales y a punto estuvo de anotarse el triunfo. Quizá se traten de los tres puntos más sufridos de la temporada. Y eso que el inicio del encuentro auguraba todo lo contrario. Fueron 45 minutos jugados íntegramente en torno a la portería de un Viveiro muy temeroso. La fuerza de Pablo y la velocidad de Pugui y de Chechu tiñeron de rojiblanco la primera parte. La bronca de Pepete tuvo que ser de campeonato, pues todo cambió tras el descanso. El miedo se convirtió en valentía y ahora fueron los visitantes quienes cercaron la meta de Casal. Apenas tardaron 18 minutos en devolver la igualdad al marcador. José Luis y Goku se hicieron con el control del partido y los de José Ramón ejercieron de marionetas. En el último suspiro, con el Arteixo noqueado y su rival mascando la remontada, Chusky detuvo bajo palos un cabezazo de Adolfo. Borja transformó el penalti.