A Mariña se disfrazó con ritmo tropical

Xosé María Palacios Muruais
X. M. PALACIOS RIBADEO

A MARIÑA

El tradicional y concurrido desfile de Ribadeo atrajo a multitud de gallegos y asturianos en una tarde de temperatura veraniega El Antroido dura poco, pero su placer no puede medirse por las agujas del reloj o las hojas del calendario. Son sólo unas horas o unos días de ilusión, pero sus efectos resultan contundetes. La fiesta acaso vaya ganando una nueva modalidad de participantes, los espectadores, que, situados tranquilamente en las aceras o provistos con cámaras, ven, analizan, juzgan y aplauden el talento ajeno. Así ocurrió ayer por la tarde en Ribadeo, que se vio inundado de coches y de una multitud de personas de A Mariña y del vecino Occidente asturiano. Todos disfrutaron como querían: unos, dando rienda suelta a la imaginación, y otros, recreando la vista.

12 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El desfile de Ribadeo inició su andadura a la hora establecidea, las 17 horas. Fue un gesto de puntualidad británica, como no podría ser menos en un municipio que, como todo el mundo sabe, limita al norte con Inglaterra, mar por medio. La comitiva, no obstante, optó por un desfile lleno de calor y color, reflejo quizá de un espíritu más cercano a Carnavales de zonas cálidas que a la flema británica. La temperatura de ayer, desde luego, era más propia de Cádiz o de Santa Cruz de Tenerife que de Londres. El desfile iba encabezado por charangas, que ponían sonido y movimiento para animar a los demás. «A mover el culito», decía, explícito, uno de los animadores a sus compañeros. Los centenares de participantes los seguían en una mezcla de unanimidad y de estilo propio. Por las calles del casco antiguo y de la zona nueva andaban ayer, desafiando las leyes del tiempo, Robin Hood y un jeque árabe ajeno a la tensión Oriente-Occidente de estos meses. Música y dragones chinos La música fue un buen pretexto para algunos grupos. Así, uno de ellos, con el contundente título de A papá se le levanta, tarareaba eso de que «no está de moda prácticar sexo». A pocos metros de distancia, por esos prodigios del Antroido, una comitiva china se movía con soltura. Al jurado le correspondía decidir para otorgar los premios, que aportan la patronal ribadense (Acisa) y negocios del municipio y que aún no se habían entregado al cierre de esta edición.