Viveiro trata de recuperar los momentos de mayor esplendor de la fiesta pagana, que llegó a situarse entre las primeras de Galicia La masiva participación y el derroche de ingenio caracterizaron una etapa histórica del Antroido en Viveiro, un sorprendente e imaginativo espectáculo, una auténtica referencia en Galicia. La fiesta tradicional y singular cayó, sepultada por la rutina y la uniformidad. En la ciudad es fácil toparse con nostálgicos de aquel Antroido loco, que transformaba las calles y las plazas, sumidas en el alborozo y la juerga interminable. La música ocupaba entonces un lugar protagonista y nadie escapaba a la ironía y la sátira de las coplas y las parodias de los poderosos. Apenas quedan comparsas ni parejas de las que escribieron la historia.
07 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Los reiterados intentos de salvar un pasado esplendoroso se frustraron. El Carnaval de Viveiro ha ido perdiendo el sabor de finales de los sesenta, los setenta y los ochenta, las décadas doradas de una fiesta característica, que se distinguía por la multitudinaria participación y la extravagancia. Quedan nostálgicos y también algún apasionado de este teatro colorista, que salen a la calle dispuestos a gozar y divertir, todo a un tiempo. En las mejores épocas, la fiesta involucraba a la mayoría de la población, de cualquier edad e ideología, impulsada por el afán de pasarlo bien, sorprender y entretener a los demás. Los viveirenses rebuscan en la memoria y evocan la historia del Antroido, con parejas y comparsas irrepetibles. Las imágenes reproducen momentos entrañables del Carnaval de Viveiro, en algunas de las etapas de mayor esplendor.