X. M. PALACIOS TESTIMONIO Miguel Cabanela, médico en EE UU, próximo Hijo Predilecto del Concello mindoniense Miguel Cabanela González-Seco será el próximo Hijo Predilecto del Concello mindoniense. Nació y pasó su infancia en Mondoñedo, y aunque lleva treinta años de médico en Estados Unidos, sus contactos con su ciudad natal son frecuentes y eficaces. Dice que su cerebro se divide en dos partes y que una de ellas, la galaica, le permite, entre otras cosas, hablar en gallego cuando está con sus paisanos. Por otro lado, acostumbra a dar paseos por los alrededores de Mondoñedo que suponen para él un ejercicio de relajación.
18 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Miguel Cabanela suele viajar a Mondoñedo dos veces al año. Desde Rochester (Minnesota) comentó anteayer a este diario sus impresiones sobre la distinción cuyo expediente se inició en el pleno de anteanoche, con el apoyo unánime de toda la corporación. Su primera impresión es de modestia: «Hay gente que ha hecho más por Mondoñedo», dice. Y la segunda, de gratitud: «Eso se debe a que tengo amigos», afirma. La gratitud se desliza luego a la descripción de sus lazos con Mondoñedo: «Quiero a mi ciudad, tengo allí mis vínculos y una parte de mi familia. Me encanta ir a Mondoñedo... Los recuerdos que tengo de mi infancia son muy buenos y no se van nunca. Es, no sé cómo explicarlo, algo muy bonito», confiesa Cabanela. Dice que la ciudad donde reside tiene un ritmo de vida más similar al de Lugo que al de Madrid o al de Nueva York, aunque luego matiza: «Aquí trabajamos como fieras», dice. (La conversación tuvo lugar al filo de las 12,30 horas del jueves, 5,30 horas de la mañana en Minnesota, minutos antes de que Miguel Cabanela saliese de su casa para ir al trabajo). Sus estancias en su ciudad natal son oara él un bálsamo. «Mondoñedo -explica- tiene algo expecial: está en un valle, rodeado de montañas, y la presión es quizá un poco diferente: me ayuda a relajarme». Y añade que cada vez que piensa en Mondoñedo desde Norteamérica, a su cabeza acuden tres elementos: «Pienso en las piedras, en la familia, en la gente», afirma.