El euro o el temido «efecto 2002»

ANA F. CUBA VIVEIRO

A MARIÑA

Consumidores, comercios y bancos mariñanos afrontan la entrada de la moneda única con similar grado de inquietud Otro Fin de Año de sobresaltos. Si la llegada de 2000 mantuvo en vilo a ciudadanos, empresarios y Administración por temor a que el «efecto 2000» quebrara el sistema, la inminente llegada del euro amenaza con monopolizar la conversación durante las fiestas navideñas. La inquietud es general en A Mariña. Consumidores, comercios y bancos afrontan el cambio de moneda con similar preocupación. La alarma es, sin embargo, mucho menor, a la provocada por el temido «efecto 2000», que apenas se dejó sentir. El euro suscita recelos y, al tiempo, gran curiosidad. Las anécdotas se suceden. Hay jubilados que temen por el futuro de su pensión con el paso de pesetas a euros. El redondeo de los precios al alza es otro miedo extendido entre los consumidores mariñanos.

11 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Los comerciantes mariñanos están concienciados y preparados para el empleo del euro, que entrará en circulación el 1 de enero de 2002. Ésta es la opinión de Modesto Fustes, presidente de la asociación empresarial (Aciam) de Viveiro. Las campañas informativas organizadas por la Cámara de Comercio y otros colectivos parecen haber surtido efecto. Fustes constata el perjuicio económico que acarrea la adaptación a la moneda única para el sector y reprocha a la Administración su escaso apoyo. «Las ayudas son irrisorias. La Xunta ha concedido 180 millones de pesetas (1.081.821,79 euros) para el cambio de las registradoras en toda Galicia», critica. Dos cajas registradoras «Una caja de este tipo cuesta alrededor de 100.000 pesetas (601,01 euros)», agrega el representante de los industriales de Viveiro. Buena parte de los establecimientos ha tenido que renovar su sistema. Tan sólo las máquinas más modernas se pueden adaptar, por unas 15.000 pesetas (90,15 euros). El periodo de dos meses de convivencia entre la peseta y el euro suscita enorme preocupación. Muchos bares y comercios utilizarán dos cajas registradoras del 1 de enero al 28 de febrero, una para las pesetas y otra para los euros. El director de la sucursal de La Caixa en Viveiro, José Eugenio Martínez Blanco, duda si la convivencia de monedas generará más confusión que el cambio repentino, como ocurriá en Alemania. «La gente está muy interesada y te pregunta. Todo el mundo pide maquinitas conversoras», señala. Los mayores, con ventaja Las personas mayores juegan con ventaja, al tiempo que constituyen uno de los colectivos más preocupados por la llegada del euro. «Muchos ya han conocido tres tipos de moneda distintos en su vida y se saben manejar con los céntimos», comenta Martínez Blanco. Los emigrantes retornados también van por delante, pues están acostumbrados a realizar mentalmente el cambio a pesetas en los países de destino.