El simposio clausurado ayer combinó durante tres días el rigor intelectual con un ambiente de cordialidad
08 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.X.M.PALACIOS MONDOÑEDO Marina Mayoral explicó ayer, antes de iniciar su disertación, que iba a emplear el castellano en honor a un «oyente de excepción». Se refería a su padre, natural de la provincia de Toledo, al que se dirigió con una expresión habitual en el mundo taurino: «Papá, va por ti», dijo. El público no se quedó atrás y premió su gesto con un aplauso. Otro premio, nada menos que el Nadal, fue el que ganó Álvaro Cunqueiro en 1968, con Un hombre que se parecía a Orestes. La noche en que se fallaba el galardón, convocado en Barcelona por la Editorial Destino, el autor mindoniense, que entonces vivía en Vigo, cenaba en casa de un amigo. Gabriel Fernández, médico de A Pontenova que lleva décadas afincado en Vigo y anfitrión de Cunqueiro en aquella feliz noche, pasó ayer por Mondoñedo. Cunqueiro llamó al periódico que dirigía para tener novedades sobre el desenlace del premio, y nada más enterarse de su triunfo salió con rapidez hacia la redacción. La tertulia, claro está, sufrió un cambio brusco. Menos sobresaltos, en cambio, tuvo el ambiente en el que pasaron varios días un premio nacional de teatro y un filólogo que intenta hacer famoso a Cunqueiro en Internet. Manuel Lourenzo y José Santos, entre otros, durmieron en sobrias y tranquilas habitaciones del Real Seminario Conciliar de Santa Catalina, en donde reina un silencio que hace honor a Mondoñedo.