El número de hurtos registrados en los hoteles mariñanos se eleva en verano

ANA F. CUBA VIVEIRO

A MARIÑA

XAIME F. RAMALLAL

Toallas, mandos a distancia del televisor y perchas son algunos de los objetos preferidos por los huéspedes Tres huéspedes, de magnífico aspecto y muy buena educación, se llevaron seis televisores de un hostal viveirense hace una semana. Los hurtos, de menor entidad, son frecuentes en los establecimientos hoteleros de A Mariña, sobre todo en verano, por la mayor afluencia de turistas. Las toallas son los objetos preferidos por los clientes, seguidas del mando a distancia del televisor y las perchas. Pero hay quien se lleva platos, jarras o cubiertos del restaurante, las cortinas de la habitación, el papel higiénico, las lámparas de las mesillas, las llaves, el reloj de péndulo de la sala de estar y hasta la puertas del cuarto.

08 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El aspecto no siempre delata al delincuente. Prueba de ello, lo ocurrido hace unos días en un hostal viveirense. Tres hombres, bien parecidos y correctísimos, huyeron de madrugada por la puerta de atrás cargando con seis televisores. Ni tan siquiera abonaron la factura. La mayoría de las sustracciones registradas en los hoteles mariñanos, más frecuentes en temporada alta, son obra de gente corriente, y no ladrones profesionales, que se encaprichan con la decoración, la vajilla e incluso las llaves. Se trata, casi siempre, de objetos inútiles fuera del establecimiento. «No se llevan el hotel porque pesa mucho», ironiza el responsable de un hospedaje. Las toallas (hay debilidad por las de bidé) y las perchas tienden a escurrirse entre las maletas, igual que el mando a distancia del televisor, los rollos de papel higiénico, los ceniceros, las jaboneras o los geles. El dueño de un hotel reveló la desaparición de las cortinas de una habitación y un reloj de péndulo, muy valioso por su antigüedad. Y apuntó, incluso, el robo de las puertas del interior de un establecimiento. ¿Cómo es posible que alguien logre abandonar un alojamiento con una puerta o un televisor a cuestas sin ser visto? «Pernoctan y salen de madrugada, cuando no hay nadie en la recepción, y lo meten en el coche», explica un hostelero. «Luego entran y bajan a desayunar con normalidad», agrega. Cuando hay servicio permanente de recepción, el hurto requiere mayor astucia.