Profesionales de A Mariña actualizan sus conocimientos sobre las piedras preciosas en un curso en Viveiro Las piedras preciosas simbolizan el poder y la belleza. La Asociación de Joyeros A Mariña, conocedora de la capacidad de seducción de las gemas, ha organizado un curso de reciclaje de los profesionales de la entidad. Durante cincuenta horas, los joyeros aprenderán a identificar las piedras y a diferenciar las naturales de las sintéticas o cultivadas, en sesiones prácticas, con la lupa en la mano. Alfredo González coordina esta actividad, una puesta a punto del sector, desbordado por las novedades del mercado, sujeto a las modas y a las tendencias de cada temporada. Las piedras preciosas se han democratizado, han dejado de ser una exclusiva de los poseedores de grandes fortunas. Cualquiera, afirman, puede lucir una gema.
19 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Óscar Rodríguez, presidente de la Asociación de Joyeros A Mariña, ha sucumbido hace tiempo a la atracción de las piedras preciosas. «Siguen siendo las reinas de la joyería», afirma. «No es fácil identificarlas. A medida que vas adquiriendo conocimientos, más miedo les tienes», explica. La notable dificultad que entraña distinguir una gema natural de una de laboratorio constituye uno de los motivos del curso que comenzó en Viveiro. El objetivo es claro: la puesta al día de los profesionales del sector de A Mariña y los concellos coruñeses de Cariño, Ortigueira y As Pontes, integrados en la entidad. Distinguir entre gato y liebre El reciclaje es necesario. «Hay que actualizarse porque constantemente salen nuevos productos, artificiales y sintéticos, con nuevos tratamientos, y también otros naturales, que vienen empujando», esgrime Alfredo González, responsable de las clases, con ayuda de Manuel Muñoz. Las continuas novedades complican la identificación y obligan a los joyeros a mantenerse vigilantes, si no quieren quedarse atrás. Las clases, eminentemente prácticas, durarán cincuenta horas, repartidas entre tres fines de semana. El temor no radica tanto en las falsificaciones como en la distinta procedencia de piedras aparentemente iguales. El precio no siempre es una referencia válida. En ocasiones, los productos de laboratorio alcanzan cifras muy elevadas. «Los hay carísimos. A veces superan las piezas naturales», asegura Óscar Rodríguez. El joyero viveirense y los expertos que imparten el curso coinciden en señalar el mercado como un elemento decisivo. El sector está sujeto a las modas. Basta con observar los escaparates de las tiendas de ropa y reparar en los colores dominantes. «En joyería comercial (diferenciada de la alta joyería o de diseño) es un momento de colorido. Acaba de pasar el tiempo del granate y el lapizlazuli... Ahora el topacio azul y el ámbar están arrasando», indica Rodríguez. Quienes adquieren gemas buscan la combinación con las prendas. El sector se rige por los mismos cánones. Lo que antaño era un lujo, dicen, hoy está al alcance de casi todos.