Música y ron para subir la temperatura

La Voz

A MARIÑA

PEPA LOSADA

27 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Una evocación a los movimientos más sugerentes de Sabrina o el clásico Vamos a la playa pusieron ritmo a los momentos previos del desfile de Viveiro. La música, el café y el ron sirvieron a algunos de los participantes para soportar el aire gélido que abatía los cuerpos en el puente de Verxeles, a la espera de partir. La representación del Carnaval comenzó antes del desfile. Los padres perseguían a los más pequeños, embutidos en varias capas de ropa, ocultas bajo el disfraz. Las apariencias engañan. Y el frío es un enemigo difícil de combatir. La amenaza de lluvia y las noticias procedentes de A Gañidoira -«Din que hai moita neve... e xa se ve nos coches, mira como pasan todos brancos»- hicieron temblar los cuerpos, con los pies agarrotados y las manos ateridas. Pero la temperatura interior se mantuvo alta, en los preparativos de esta multitudinaria obra de teatro, una pieza única e improvisada gracias a los espontáneos y a un público agradecido, pese al frío. Desde los soportales la espera se hizo larga. El espectáculo mereció la pena. Los más desinhibidos se envalentonaron y lucieron sus carnes con descaro y simpatía. La espalda del limonero, las piernas de los travestidos y las rodillas huesudas que delataban a las falsas féminas, sorprendieron a los observadores. ¡Qué valor!, comentaban algunos, con la bufanda al cuello y la solapa del abrigo prieta. Los ritmos calientes del Carnaval se impusieron a este invierno inclemente del Martes de Antroido, en la ciudad viveirense. Los locos por las vacas locas se rieron de tanta miseria humana; los nostálgicos recuperaron Grease; quienes erraron en la vocación adoptaron el oficio añorado; algunos se colocaron grilletes para escapar a la libertad. Y muchos cantaron el A, ja, ja... A, ja, ja.