Al calor de los callos y el pasodoble

REDACCIÓN O VALADOURO

A MARIÑA

PEPA LOSADA

El ánimo de los jubilados de O Valadouro en su cita anual pudo con el agua y el vendaval El pasado domingo en O Valadouro se cumplió el «orden del día» establecido para las Fiestas de la Tercera Edad. Ni la lluvia, ni el viento, lograron romper el programa elaborado y mucho menos, desanimar a los más de doscientos jubilados dispuestos a celebrar por todo lo alto su fiesta anual.

13 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Primero fueron los oficios litúrgicos a mediodía. Mientras tanto, la orquesta Lazos se encargaba de ir afinando para romper el frío de la mañana con unos pasodobles de categoría, no en vano O Valadouro es tierra de músicos y de orquestas de antaño que muchos de los presentes de la fiesta recordaban. Aquellos años y aquellos músicos que mudaban «os zocos polos zapatos de charol que levaban ó ombro e falaban en clave de Sol». Poco importaban las condiciones acústicas o que la lluvia no parara un sólo momento durante la mañana. El regidor, Eulogio Fernández Sampayo, atendía a todo y a todos, elegante y cordial, como pedía la ocasión, ayudado por sus compañeros de corporación. Después del pasodoble, unos entrantes para ir haciendo boca y, al fin, el «momento cumbre», los callos; siguió el pez espada, los postres, cafés, licores y siguió, por supuesto, la fiesta. Evarista Guerreiro y Claudio Legaspi fueron «los abuelos de los abuelos», y dieron ejemplo de ánimo y buen humor.