Los festivales gallegos tocan techo

Javier Becerra
javier becerra REDACCIÓN

AL SOL

PÚBLICO DURANTE EL CONCIERTO DE VESTUSTA MORLA EN O SON DO CAMIÑO
PÚBLICO DURANTE EL CONCIERTO DE VESTUSTA MORLA EN O SON DO CAMIÑO Paco Rodríguez

Eventos como el FIV, Resurrection Fest, Atlantic Fest, O Son do Camiño, 17° Ribeira Sacra, Sinsal San Simón y Vive Nigrán han colgado este año el cartel de «sin entradas»

22 ago 2019 . Actualizado a las 12:00 h.

A los festivales gallegos los respalda el público. Lo dicen las cifras de asistencia. Este año se han disparado hasta el punto de agotar papel en muchos de ellos. En el sector se habla de consolidación y de trabajo bien hecho. También de una explotación armónica del territorio. Y del valor de la experiencia conjunta. Existe la convicción de que muchos de los festivales que se hacen en Galicia son únicos e irrepetibles. También de que lo son, además de por su programación, por el hecho de celebrarse aquí.

«En Galicia hemos llegado tarde al bum de los festivales. En cierto modo, nos hemos aprovechado del ensayo-error de los anteriores y estamos haciendo las cosas bien», dice Kin Martínez, director de Esmerarte, promotora que lleva O Son do Camiño junto a Bring The Noise (33.000 espectadores diarios en tres jornadas) y que gestiona en solitario Portamérica en Caldas de Reis (9.500, con la misma duración). Cuando se dio el primer acorde en ambos ya no había tiques.

RESURRECTION FEST
RESURRECTION FEST XAIME RAMALLAL

En volumen, el otro gran evento musical gallego es el Resurrection Fest, de Viveiro. Acuden 29.000 personas al día durante cuatro. Se desarrolló en julio, pero en febrero ya no se podían adquirir abonos. «Eso es una señal del fenómeno que venimos viviendo ya hace años: el turismo alrededor de la industria de la música en directo», dice David Méndez, subdirector de Bring The Noise. «Pienso que tanto O Son Do Camiño como Resurrection Fest ejercen de faro gallego fuera, tanto en España como internacionalmente», sostiene. «Presentamos carteles en ambos casos con artistas internacionales de primer orden que, acompañados de los atractivos propios de Galicia, como pueden ser la naturaleza o la gastronomía ejercen de reclamo turístico».

Antes del verano el FIV de Vilalba lograba su cuatro sold out consecutivo. Celebrado en abril, había despachado con un mes de antelación todos los abonos de un aforo de 4.000 personas. «Es obvio que crece el consumo de cultura festivalera y hay muchos en Galicia que ya tenemos marca y eso fideliza al asistente», señala Alberto Alfonso, de Art Music Agency. «Los festivales con un encuentro social, cultural y de diversión. Cada vez se desplaza más gente de fuera, atraída por carteles competentes y todo lo que hay alrededor».

AMBIENTE EN EL FESTIVAL ATLANTIC FEST
AMBIENTE EN EL FESTIVAL ATLANTIC FEST MARTINA MISER

Es el caso del Atlantic Fest que presenta a la Illa de Arousa como uno de sus atractivos más allá del sonido. «Para nosotros el entorno es tan importante como los cabezas de cartel y este año hemos hecho diana», comenta Toño Caneda, codirector. También tuvieron que cerrar la taquilla. Una semana antes no había ni una sola de las 5.000 localidades puestas a la venta. «Es el resultado del trabajo a medio plazo que se hizo», subraya. Su festival cumplía cuatro años y en él se podían escuchar muchos acentos diferentes al gallego: «Aparte de Galicia, nuestro mayor punto de venta es Madrid y cada vez más», apunta. Otro que apelaba al entorno es el 17° Ribeira Sacra, que se desarrolló en varios parajes idílicos de la zona, agotando todo el aforo disponible (entre 2.000 y 2.500 personas)

Los melómanos miran a Galicia

«Tengo la sensación de en los últimos años todo lo que se ha proyectado de los festivales gallegos en las redes sociales ha tenido efecto en toda España», piensa Juan Rivas, del Vive Nigrán. Su evento cumplió en julio la tercera edición. La segunda jornada cerraron la taquilla al poco de empezar al rebasar su límite de 3.000 localidades. La sensación fue la de un ciclista que llega a la meta con los brazos en alto: «Han sido tres años de intenso trabajo, creciendo poco a poco y recogiendo ahora los frutos. El primer día creo que también hubiéramos llenado, pero estaba Leiva tocando gratis en Vigo».

REVENIDAS DURANTE LA ACTUACIÓN DE GATILLAZO
REVENIDAS DURANTE LA ACTUACIÓN DE GATILLAZO OSCAR VIFER

En las Rías Baixas se concentra gran parte del movimiento festivalero. El Son Rías, por ejemplo, llegó a superar las 7.000 personas en alguna de sus jornadas. Revenidas juntó a 6.800 personas en las actuaciones de pago y más de 5.000 en las gratuitas. «Tuvimos mal tiempo y no llegamos al sold out, pero estuvo muy bien», dice Xoán Quintáns, su promotor: «Pienso que el éxito de los eventos en Galicia es que la mayoría tienen personalidad propia, no están masificados y se alejan de los eventos clones».

¿Está la Galicia festivalera de moda? «No creo que Galicia esté de moda por los festivales. La reflexión debe ser más realista», opina Julio Gómez, responsable del Sinsal San Simón. En su caso el lleno no es una novedad: se produce cada año. De los cuatro días de festival solo quedaron libres 10 entradas en la primera jornada. El resto voló. Las del sábado 27 se agotaron en una hora.