Los festivales gallegos tocan techo

Eventos como el FIV, Resurrection Fest, Atlantic Fest, O Son do Camiño, 17° Ribeira Sacra, Sinsal San Simón y Vive Nigrán han colgado este año el cartel de «sin entradas»

PÚBLICO DURANTE EL CONCIERTO DE VESTUSTA MORLA EN O SON DO CAMIÑO
PÚBLICO DURANTE EL CONCIERTO DE VESTUSTA MORLA EN O SON DO CAMIÑO

redacción

A los festivales gallegos los respalda el público. Lo dicen las cifras de asistencia. Este año se han disparado hasta el punto de agotar papel en muchos de ellos. En el sector se habla de consolidación y de trabajo bien hecho. También de una explotación armónica del territorio. Y del valor de la experiencia conjunta. Existe la convicción de que muchos de los festivales que se hacen en Galicia son únicos e irrepetibles. También de que lo son, además de por su programación, por el hecho de celebrarse aquí.

«En Galicia hemos llegado tarde al bum de los festivales. En cierto modo, nos hemos aprovechado del ensayo-error de los anteriores y estamos haciendo las cosas bien», dice Kin Martínez, director de Esmerarte, promotora que lleva O Son do Camiño junto a Bring The Noise (33.000 espectadores diarios en tres jornadas) y que gestiona en solitario Portamérica en Caldas de Reis (9.500, con la misma duración). Cuando se dio el primer acorde en ambos ya no había tiques.

RESURRECTION FEST
RESURRECTION FEST

En volumen, el otro gran evento musical gallego es el Resurrection Fest, de Viveiro. Acuden 29.000 personas al día durante cuatro. Se desarrolló en julio, pero en febrero ya no se podían adquirir abonos. «Eso es una señal del fenómeno que venimos viviendo ya hace años: el turismo alrededor de la industria de la música en directo», dice David Méndez, subdirector de Bring The Noise. «Pienso que tanto O Son Do Camiño como Resurrection Fest ejercen de faro gallego fuera, tanto en España como internacionalmente», sostiene. «Presentamos carteles en ambos casos con artistas internacionales de primer orden que, acompañados de los atractivos propios de Galicia, como pueden ser la naturaleza o la gastronomía ejercen de reclamo turístico».

Antes del verano el FIV de Vilalba lograba su cuatro sold out consecutivo. Celebrado en abril, había despachado con un mes de antelación todos los abonos de un aforo de 4.000 personas. «Es obvio que crece el consumo de cultura festivalera y hay muchos en Galicia que ya tenemos marca y eso fideliza al asistente», señala Alberto Alfonso, de Art Music Agency. «Los festivales con un encuentro social, cultural y de diversión. Cada vez se desplaza más gente de fuera, atraída por carteles competentes y todo lo que hay alrededor».

AMBIENTE EN EL FESTIVAL ATLANTIC FEST
AMBIENTE EN EL FESTIVAL ATLANTIC FEST

Es el caso del Atlantic Fest que presenta a la Illa de Arousa como uno de sus atractivos más allá del sonido. «Para nosotros el entorno es tan importante como los cabezas de cartel y este año hemos hecho diana», comenta Toño Caneda, codirector. También tuvieron que cerrar la taquilla. Una semana antes no había ni una sola de las 5.000 localidades puestas a la venta. «Es el resultado del trabajo a medio plazo que se hizo», subraya. Su festival cumplía cuatro años y en él se podían escuchar muchos acentos diferentes al gallego: «Aparte de Galicia, nuestro mayor punto de venta es Madrid y cada vez más», apunta. Otro que apelaba al entorno es el 17° Ribeira Sacra, que se desarrolló en varios parajes idílicos de la zona, agotando todo el aforo disponible (entre 2.000 y 2.500 personas)

Los melómanos miran a Galicia

«Tengo la sensación de en los últimos años todo lo que se ha proyectado de los festivales gallegos en las redes sociales ha tenido efecto en toda España», piensa Juan Rivas, del Vive Nigrán. Su evento cumplió en julio la tercera edición. La segunda jornada cerraron la taquilla al poco de empezar al rebasar su límite de 3.000 localidades. La sensación fue la de un ciclista que llega a la meta con los brazos en alto: «Han sido tres años de intenso trabajo, creciendo poco a poco y recogiendo ahora los frutos. El primer día creo que también hubiéramos llenado, pero estaba Leiva tocando gratis en Vigo».

REVENIDAS DURANTE LA ACTUACIÓN DE GATILLAZO
REVENIDAS DURANTE LA ACTUACIÓN DE GATILLAZO

En las Rías Baixas se concentra gran parte del movimiento festivalero. El Son Rías, por ejemplo, llegó a superar las 7.000 personas en alguna de sus jornadas. Revenidas juntó a 6.800 personas en las actuaciones de pago y más de 5.000 en las gratuitas. «Tuvimos mal tiempo y no llegamos al sold out, pero estuvo muy bien», dice Xoán Quintáns, su promotor: «Pienso que el éxito de los eventos en Galicia es que la mayoría tienen personalidad propia, no están masificados y se alejan de los eventos clones».

¿Está la Galicia festivalera de moda? «No creo que Galicia esté de moda por los festivales. La reflexión debe ser más realista», opina Julio Gómez, responsable del Sinsal San Simón. En su caso el lleno no es una novedad: se produce cada año. De los cuatro días de festival solo quedaron libres 10 entradas en la primera jornada. El resto voló. Las del sábado 27 se agotaron en una hora.

FESTIVAL SINSAL SAN SIMÓN
FESTIVAL SINSAL SAN SIMÓN

«Los festivales acompañan una oferta cultural y turística que ya es muy atractiva para cualquier persona que nos visite -reflexiona Gómez-. Pero además, muchos de estos eventos han sabido acercarse al territorio y llamar la atención con una propuesta de calidad, que cada año mejora en aspectos fundamentales como la producción o la sostenibilidad. Ir a un festival, aunque sólo sea un día, es un plan cultural que recomiendo a todo el mundo, aunque todavía quedan cosas por hacer, sobre todo en relación a la programación de artistas muy repetidos. Si superamos esta barrera, los festivales podrán ser todavía mejores», concluye.

El Noroeste confirmó este año su apuesta plural y gratuita 

El Noroeste carece de la opción «no hay billetes». Se trata de un evento de acceso libre repartido por A Coruña. Este año confirmó la apuesta de los tres anteriores y su éxito se cristalizó con Patti Smith en la playa de Riazor. Miles de personas -60.000, según el Ayuntamiento que dice que hubo 100.000 en el global del festival- la contemplaban.

PATTI SMITH EN EL CONCIERTO DEL NOROESTE
PATTI SMITH EN EL CONCIERTO DEL NOROESTE

Para Javier Rodríguez, director del evento, la clave se encuentra en que «se fideliza al público reafirmando esquemas de programación. No tanto con grandes nombres, sino con una idea que le da sentido en el tiempo». Todo ello en un momento en el que «hay un incremento de consumo de espectáculos musicales con un público educado en ese sentido». El festival, promovido desde el Ayuntamiento, ya ha anunciado que va a mantener su filosofía pese al cambio de gobierno.

 Más llenos en breve

La temporada de festivales no ha terminado. Hay varios eventos a la vista que, seguramente, se incorporarán a la lista de los que agotaron entradas. Es el caso del Festival de la Luz, el 6, 7 y 8 de septiembre en Boimorto con cartel ecléctico (Luz Casal, Rayden, Cepeda...). Ya no se pueden adquirir abonos, solo despachan entradas de día. Su aforo es de 10.000 personas.

PÚBLICO EN LA EDICIÓN DEL CAUDAL FEST DEL 2018
PÚBLICO EN LA EDICIÓN DEL CAUDAL FEST DEL 2018

Algo similar ocurre con el Caudal Fest, anunciado como la última gran cita musical del verano en Lugo y con el 80 % del aforo. Tocarán en él Izal, Marea, La Pegatina y Xoel López, entre otros. «Esperamos agotar situando a Lugo como un punto en el mapa de los festivales de nuestro país», dice David Méndez, director.

Entremedias se encuentra el WOS, de carácter marcadamente experimental y distribuido por diferentes espacios de Santiago del 11 al 15 de septiembre, por donde pasarán entre 3.500 y 4.000 espectadores. Su director Iván Arias espera «hacer sold out en algunas actividades». Pero puntualiza al respecto: «No entendemos que el éxito de nuestro festival se base en la venta de entradas, sino en ser capaces de crear nuevas audiencias para propuestas de música contemporánea y otras artes vinculadas prácticamente inexistentes en la oferta de nuestro territorio».

«Creemos que existe un problema de conciencia social importante en relación a lo que debería ser un festival o proyecto cultural de éxito -continúa-. No compartimos para nada el modelo de éxito asociado a un soldout, porque entendemos que esa meta no es difícil de alcanzar insistiendo en modelos repetitivos que cabría plantearse y definir su aporte cultural, artístico y social. WOS, además, como otros festivales gallegos, recibe subvenciones de dinero público, y en consideración a ese apoyo nuestra voluntad es ofrecer conocimiento y que nuestra actividad sea capaz de contribuir a una transformación social».

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