Sueños rotos

Elena-Cristina Simion RELATO

RELATOS DE VERÁN

18 ago 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Intento cerrar los ojos y dormir un ratito pero en mi cabeza surge con rapidez la misma imagen: tú acompañándome a la estación de autobuses, diciéndome con tu bondad de siempre que tengo que subirme y dejar de llorar. Recuerdo tus manos acariciándome por última vez, aún siento tus labios secando las lágrimas que se caían sin parar en mis mejillas, aún siento tu corazón latiendo tan fuerte, despidiéndose del mío. Te miraba sin parar en el intento de darme cuenta si en verdad tenía que separarme de ti. El día de la triste despedida había llegado y era aún más doloroso de lo que había imaginado. Ya no tenía fuerzas cuando tú me miraste y me dijiste «que me quieres»…

No recuerdo cuándo me subí al autobús, solo recuerdo que soltarte la mano fue el momento más triste de mi vida. Aún te veo allí, en la dársena, diciéndome adiós, tal como me lo habías prometido. Y luego empezó la lluvia. A Coruña se despedía de mí con una lluvia fría, como la tristeza que sentí ese día en que me di cuenta de que todo había acabado. Estaba regresando a mi país, pero no sentía felicidad porque dejaba atrás al hombre que amaba y a mi casa, A Coruña, la ciudad donde aprendí a soñar y a amar. De repente me venían a la mente todos los buenos recuerdos. Te veía de nuevo esperándome en el paseo marítimo, recordaba tu alegría cuando te ponías a hablarme sobre lo mucho que te gustaba surfear, recordaba nuestros paseos por la tarde en la zona del puerto, mirando los barcos que regresaban de las grandes lejanías de los mares. Estaba dejando todo eso atrás… En ese momento, me di cuenta de lo que había hecho y sentía un dolor que no me dejaba respirar. Lloraba y suspiraba sin parar hasta que llegué a Madrid, momento en el cual me di cuenta, una vez más, de que no había sido una pesadilla sino la cruel realidad. Mi triste realidad. La que yo había elegido. Y entonces me pregunté: ¿por qué la gente que se quiere tiene que separarse?

Elena-Cristina Simion, estudiante, 25 años, Bucarest.