El Rosal del Bierzo

José Reinaldo Pol García (Pepe Pol). Montefurado, Quiroga. Profesor y escritor.


Hacía el Camino de Santiago y, aquella jornada de densa niebla, al superar el Puerto de El Manzanal, me encontré con otro hombre que no sé si era peregrino o una figura de la Santa Compaña. Después de saludarnos, nos sentamos bajo un árbol, aunque dada la hora no precisábamos de su sombra pero una planta siempre debe ser testigo de conversaciones como la que tuvimos.

Aquel desconocido esto me contó: «Peregrino, aunque no es Galicia el castillo Alconater ni la Torre de Hércules la de la legendaria Floripes, goza del prodigio de poseer en su puerta un rosal que todavía es mejor que el de Fierabrás…». Antes de que siguiera hablando se detuvo al ver en mi rostro dibujada la sorpresa. No hizo falta que le preguntara y, al abrir mi boca para cuestionarle, continuó: «Ahora mismo está usted -señalando con su dedo hacia las tierras bercianas- llegando junto a ese rosal que a las puertas de Piedrafita extiende sus ramas y sus variadas y grandiosas flores. Este no tiene púas. Si sufre alguna herida de la caminata en llegando aquí se le curará pues El Bierzo es, ni más ni menos, ese rosal bello y grandioso que el Creador hizo brotar a la puerta central de Galicia. Bajo esta planta rosácea Genadio y su Alicorni, siglos ha, eran dichosos. Priscilianos, cátaros y templarios fueron sus jardineros; por eso, amigo, El Bierzo es tierra donde florecen las rosas de las rosas y crece el rosal más bello. Recuerde, no hay ninguno en el mundo que le iguale y Galicia aquí lo tiene».

Desapareció la densa niebla, quedó rota en jirones. Con ella también se hizo invisible el hombre de manto más albo que la misma niebla. Froté mis ojos pero ya no vi a aquel anciano. Proseguí el Camino, pasé por diferentes pueblos bercianos; llegué a Ponferrada, visité su castillo y al ir cruzando uno de los puentes del Sil volví la cara hacia las almenas de aquella fortaleza y… allí , en uno de los merlones, agitando una mano, estaba aquel caballero que gritaba: «Non nobis!». Tuve hambre, pregunté por un sitio y me recomendaron: «Vaya a El Rosal». Entonces repuse: «El Rosal es este Bierzo que tiene todo, y de Galicia es jardín».

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