Los mensajes ya no se escriben en la arena; ahora se llevan impresos; se lucen al sol y se suben a Instagram
23 ago 2018 . Actualizado a las 08:08 h.Con la llegada del buen tiempo, son pocos los que se resisten a renovar el fondo de armario. Los bañadores también se incluyen en el saco. Está claro. Desde hace un par de años, han ido ganando adeptas. El bikini ya no está tan drásticamente de moda. Este verano se ha impuesto en las playas una tendencia de forma muy nítida. Los mensajes ya no se escriben en la arena; ahora se llevan impresos. Se lucen al sol y se suben a Instagram. Las influencers lo confirman.
Las opciones son múltiples. Aunque los bañadores que más triunfan no tienen estampados. Son lisos, monocolor, al más puro estilo Pamela Anderson. De esta manera, el mensaje, colocado en el centro, tiene la importancia deseada. Serigrafiados en blanco, letras doradas o con purpurina, y con diferentes tipografías. La mayoría, con una sola palabra.
Pasear por los perfiles de las influencers es casi un escaparate de esta prenda. Firmas como Moschino, Calzedonia o Zara ya han acudido a la llamada. Primero los mostraron en las pasarelas veraniegas; hoy es ya difícil encontrar algún ejemplar en sus puntos de venta. Los precios oscilan entre 8 y 60 euros. Entre sus defensoras están Dulceida, Paz Vega o Chiara Ferragni.
Existe además la posibilidad de obtenerlos personalizados. Son muchas las que presumen de tener un bañador que luce su propio nombre.
La polivalencia de la prenda es una de las características que señalan la mayoría de sus compradoras. Además de vestirlo para ir a la playa o la piscina, también se combina con pantalones vaqueros cortos. Se trata de un bañador camiseta. Con unas gafas de sol, está el look creado para todo el verano. También pueden servir como localizadores a distancia.
Textos positivos, con fuerza y brevedad. Desde los que invocan al astro rey, pasando por los que califican de reinas o princesas a sus dueñas o los que piden unas vacaciones más largas. El caso es mensajear y dejarlo todo por escrito, aunque sea en un bañador.
Sin sol no hay playa. Pocos bañadores sin mensaje quedan ya. Mucho más sencillo que enviar una nota dentro de una botella, y mucho más eficaz. Solo se necesita una fotografía tomada con el smartphone para que sea recibido. Como buena tendencia será efímera. O no. Para comprobarlo, habrá que dejarse caer por los arenales.