El Coliseo, un bulevar de sueños cumplidos

AL SOL

Sabina desgranó su último trabajo, pero recurrió a los clásicos para poner al recinto en pie

13 feb 2020 . Actualizado a las 12:11 h.

Fue un ángel con alas negras, un profeta del vicio, una flor en el precipicio y un esquirol. Pese a que lo negó todo con el tema estrella de su último disco nada más subirse al escenario, es precisamente la pose canalla, ese deje de burdel de entreguerras y la posibilidad de que esta gira sea la última que le traiga a la comunidad lo que hizo que los 6.500 fans que acudieron al concierto, vivieran una de las noches más especiales en lo que a eventos musicales se refiere, y que tantos otros repetirán hoy a las 21.30 horas, de nuevo en el Coliseo, donde se volverá a colgar el cartel de: no hay billetes. Dos citas, dos llenos.

Se hizo de rogar Joaquín Sabina, saliendo a escena a las 22.40 horas al escenario -solo 10 minutos más tarde de lo previsto-, pero al escuchar sus primeras palabras: «Estoy encantado de volver a Galicia, a Coruña en particular. Por eso para colmo vengo dos días», los asistentes comenzaron a celebrar la vuelta a casa de Pancho Varona, Mara Barros y compañía, una banda a la que no quieren aprender a olvidar, ni 19 días, ni 500 noches. Son muchos años tocando en el Coliseo, muchos mecheros que se convirtieron en teléfonos móviles y demasiado humo de tabaco que dejaba paso, hace ya bastante, a cañones artificiales que recreaban esa atmósfera de nocturnidad y alevosía en la que uno se sumerge cuando escucha a este ubetense con bombín.

No fue el de ayer un concierto solo para rememorar los hits de los que tantos cantautores han tomado el testigo. Así que aprovechó Sabina para meter con calzador, mal que le pese a aquellos más papistas que el papa -que en el sabinismo abundan-, una retahíla de hasta siete canciones de su nuevo disco, entre las que se encontraron Quién más, quien menos; No tan deprisa; Lágrimas de mármol o Postdata. Estas dos últimas, que recuerdan a aquel Yo, mi, me, contigo, generaron un entusiasmo mayor que el resto. Y es que en esta primera parte del concierto muchos aprovecharon para tomarse un buen whiskey on the rocks