El juego y el resultado dejaron ayer al entrenador del Pontevedra, Manu Fernández, con un sabor agridulce. Agrio por ver como se escapaba la oportunidad de ser campeones de Tercera y dulce, porque, al menos, entran en el play off, que como el mismo dice «era el objetivo al inicio de la liga». Pese a ello, el técnico granate reconoce que «íbamos con la ilusión de ser campeones». Un Dorneda que ya no se jugaba nada sabía que en casa tenía un arma que el rival no sabe manejar: un campo demasiado pequeño. Aunque Manu Fernández reconoce que no vale como excusa porque ya sabían dónde iban a jugar, lo cierto es que «es imposible hacer nada que no sea juego directo. En este terreno no se puede practicar fútbol».
La tensión pudo ayer al Pontevedra. Estaban acostumbrados a jugar con ella en los últimos partidos, pero ver que los minutos corrían y en O Condús los balones llegaban demasiado bajos a los palos, elevó la inquietud hasta convertir al equipo en un once descafeinado. «Fuimos de más a menos, estábamos más inquietos, más nerviosos a mediada que avanzaba el partido y eso nos llevó a arriesgar más y a la contra empezaron a crearnos cada vez más problemas», explicaba ayer tras el partido Manu Fernández, quien en la víspera alertaba de que la condición de colista era engañosa. Ayer, después de empatar a unos en O Condús reconocía que «a priori sabíamos que era un partido complicado, pero tuvimos falta de acierto, una tensión excesiva, que nos hizo incapaces de afinar durante los 90 minutos»
El Pontevedra tendrá que esperar a esta tarde para conocer ahora los cruces que tendrán en el play off y que comenzarán el próximo fin de semana. Una vez perdida la posición privilegiada del campeón, el puesto de la fase de ascenso era casi lo de menos importante. «Los cruces varían muy poco», resumió.
«Sabíamos que era complicado, pero tuvimos falta de acierto, una tensión excesiva y fuimos incapaces de afinar»