Unos 70 diputados conservadores amenazaban ayer con votar a favor de un referendo para sacar al país de la UE
25 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El Parlamento británico vivió ayer otro tenso y largo debate, con Europa como telón de fondo, a propósito de la votación de una propuesta presentada con más de 100.000 firmas para convocar un referendo sobre la permanencia o retirada del Reino Unido de la UE. Las estimaciones apuntaban a que más de 70 diputados tories podían rechazar la disciplina del partido y votar a favor de la convocatoria, en la que sería la mayor rebelión parlamentaria sufrida por un primer ministro por la cuestión europea. Superior incluso a la de John Major en 1993, cuando 41 parlamentarios votaron en contra del Tratado de Maastricht.
La única tranquilidad del primer ministro, David Cameron, que ha pasado de ser un euroescéptico en la oposición a ser un euroindeciso al llegar a Downing Street, es que el resultado de la votación no era vinculante y las posibilidades de que ganara el sí eran remotas, dado el rechazo de sus socios liberaldemócratas y de la oposición laborista.
En el transcurso del debate, Cameron pidió a sus parlamentarios que no votaran a favor de un referendo «que solo dañaría los intereses de este país», y les confesó que comparte parcialmente su frustración tras exigir durante años la devolución de poderes a Bruselas sin ningún éxito «y vuestro anhelo por una reforma fundamental en la UE». Dejó entrever, por último, que este no era el mejor momento para convocar una consulta sobre la permanencia del país, que había que esperar al menos a que la crisis en la zona euro estuviera bajo control.
La relación entre Londres y Bruselas es lo más parecido a un matrimonio de arreglo en el que difícilmente se muestran señales de amor. Un ejemplo ocurrió el domingo pasado, cuando el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se encaró con Cameron en la cumbre celebrada en Bruselas. «Estamos hartos de que nos digáis lo que tenemos que hacer», le espetó Sarkozy a Cameron después de que el dirigente francés intentara sin éxito excluir al Reino Unido de la cumbre que se celebrará mañana. Sarkozy le dijo: «No queréis uniros al euro, pero ahora queréis intervenir en nuestros encuentros».
Una encuesta publicada ayer demostraba que siete de cada diez votantes británicos quieren un referendo sobre Europa. El 49 % de los sondeados votarían para sacar al Reino Unido de la UE y el 40 % votarían por la permanencia.