Berlusconi renuncia a ir a la reelección

íñigo domínguez ROMA / COLPISA

INTERNACIONAL

Señala al ministro de Justicia como sucesor y candidato de su partido

09 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Cualquiera sabe si es verdad, lo desmentirá mañana o es uno de sus trucos, pero Silvio Berlusconi ha anunciado que lo deja y no se presentará a las próximas elecciones. Ha sido de forma rara, con una entrevista improvisada a La Repubblica, su gran enemigo mediático. Pero ni el diario le ha dado excesivo relieve: la noticia es una esquinita de portada. La credibilidad de Berlusconi es menor que la de su compatriota Pinocho bebido.

La marcha de Il Cavaliere estaba en el aire y él lo había dejado caer en abril en una cena con prensa extranjera para luego medio desmentirlo. La Liga Norte, que quiere desvincularse de su socio porque la arrastra en su caída, ya ha cuestionado su candidatura. También hace un mes el magnate señaló a su delfín, el ministro de Justicia, Angelino Alfano, al nombrarlo secretario general del PdL a dedo, un cargo que no existía en un partido unipersonal. Ahora lo inviste como sucesor y candidato en las próximas elecciones que, si se agota la legislatura, algo en el aire, serían en el 2013.

Alfano, un abogado siciliano formado en Milán, es muy joven para la política italiana, 40 años, y lo cierto es que esto es algo rompedor en un sistema gerontocrático. En los sondeos es uno de los hombres del Gobierno más valorados y en la tele da impresión de seguridad, con un arte retórico del sur, energía y seriedad. Son cualidades que ha puesto casi solamente al servicio de Berlusconi, pues como ministro de Justicia se ha dedicado a arreglarle sus entuertos con los tribunales. En ese cargo, base para esquivar sus procesos, Il Cavaliere solo puede colocar a alguien de absoluta fidelidad. Alfano le ha correspondido con creces como mamporrero legislativo y Berlusconi le ha sabido premiar.

En la entrevista se declara cansado, recurre a su papel de servidor del país harto de sacrificios y repite eso tan increíble de que no ve la hora de dejarlo. Hasta confiesa que ni piensa en optar a la presidencia de la República, una vieja ambición, y propone a su mano derecha, Gianni Letta. Promete que solo hará «el padre noble», porque «con 77 años ya no puedo ser primer ministro».

Alfano parece más bien un muñeco sacrifical arrojado a la marmita en ebullición que es el PdL y el centroderecha. Todo puede saltar por los aires. En el PdL estallarán las guerras internas por el poder y entre tanto viejo caimán Alfano es una tierna merienda. Ayer ya se oyeron las primeras críticas y peticiones de primarias.