EE.UU. acusa a Irán de apoyar la brutal represión de Al Asad

Redacción / la voz

INTERNACIONAL

Miles de sirios malviven en tierra de nadie sin decidirse a cruzar a Turquía

15 jun 2011 . Actualizado a las 12:02 h.

El Ejército sirio sigue ampliando la operación de castigo -bombardeos y detenciones- sobre el noroeste del país fronterizo con Turquía, elevando el número de civiles que huyen a la zona limítrofe o al país vecino. Varios expertos de la ONU llegaron ayer a la frontera turca para recabar testimonios sobre los supuestos abusos del régimen de Bashar al Asad, según informa la agencia France Press.

La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, acusó ayer a Irán de respaldar los «despiadados» ataques del régimen sirio contra los manifestantes y reiteró su apoyo a los ciudadanos de ambas naciones que «anhelan ser libres y ejercer sus derechos universales». «Hoy, en Siria, Irán está apoyando los despiadados ataques del régimen de Al Asad contra manifestantes pacíficos y las acciones militares contra sus propias ciudades», afirmó Clinton en un comunicado.

El primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, volvió a exhortar a su otrora amigo Al Asad a poner fin a la violencia cuando lo llamó para felicitarlo por su victoria electoral, según informa la agencia DPA. El Gobierno francés, por su parte, reclamó a los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU que escojan entre «cerrar los ojos» o asumir sus responsabilidades frente a la «situación intolerable» provocada por la represión en Siria. Además, el jefe de la diplomacia francesa, Alain Juppé, señaló que la resolución de condena no se llevará a votación a menos que tengan la garantía de lograr una mayoría suficiente a su favor.

Penalidades de los civiles

Los sirios desplazados que siguen sin decidirse a cruzar la frontera con Turquía, por miedo a que los «fichen» y no puedan retornar a sus pueblos, afrontan un sinfín de penalidades mientras resuelven sus dudas, como ya han hecho más de 8.500 compatriotas que se han convertido en refugiados, informa el corresponsal de Efe en Güveççi.

Los refugiados que habitan los campamento turcos reciben tres comidas calientes al día y los medicamentos necesarios, pero los que esperan en tierra de nadie y en el lado sirio de la frontera (que algunas fuentes cifran en miles) están sumidos en el desamparo. «Dos bebés murieron», informa un hombre sirio, que llega a Güveççi con la misión de conseguir pan para su familia. Muestra una bolsa con 15 panes y dice: «Esto no es nada. Hay muchos niños y mujeres hambrientos», dice.