«La gente ya no tiene nada que perder, solo la vida»

Rosa Paíno
Rosa Paíno REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

10 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Yehia A., capitán jubilado de la marina mercante, no quiere desvelar su apellido por temor a represalias contra su familia en Siria. Pero su rabia le impide callar. «Quiero poner mi grano de arena y denunciar lo que está pasando mi pueblo», dice. Con 22 años se convirtió en un exiliado en Galicia tras conocer que su nombre figuraba en una lista negra del régimen de Hafez al Asad, padre del actual presidente. Escapó a España con lo puesto desde su ciudad natal, Bainas, uno de los focos de las revueltas -«siempre hemos sido unos revolucionarios», se ríe-. Tras pasar por Madrid, Barcelona y Palma, fijó su residencia en A Coruña, donde conoció a su mujer.

-¿Tiene contacto diario con su familia en Siria?

-Las comunicaciones ya no son como antes, siempre hay cortes en las líneas, pero alguna vez consigo hablar con algunos de mis cinco hermanos y cinco hermanas. Les pregunto ¿qué pasa?, pero ellos no me cuentan nada. Tienen miedo y no quiere hablar, temen que los teléfonos estén intervenidos.

-¿Cuál cree que es el origen de las protestas?

-Está en el odio enterrado desde hace muchos años entre suníes y alauíes, la rama del islam de la familia Asad. Mandan en el país desde hace 40 años, a pesar de ser una minoría. Y desde entonces controlan todo el poder y toda la riqueza. El pueblo no participa de esa riqueza. ¿Adónde va a parar?, pues a los bolsillos de los Asad y de sus allegados... Son unos chorizos y unos ladrones. El tío de Bachar es un mafioso que vive en la costa malagueña desde hace años. Mientras, a la gente le falta de todo. Yo tengo que ayudar a mi familia, tengo que mantenerlos. No hay trabajo. Falta trabajo, da igual que tengas una carrera. El sueldo mensual de un funcionario está entre 150 y 300 euros.

-¿Pero solo los mueve el odio?

-No claro, detrás está la desilusión, la falta de esperanza. El régimen no hace nada, solo robar y robar. Dispara a matar sobre los manifestantes, no lo hace al aire, no, lo hace a bocajarro. Mira lo que pasó en Yisr al Shugur, donde los propios policías mataron a los compañeros que no querían matar a gente.

-¿Y cuál es el futuro?

-La revuelta ya no puede parar. Sales a la calle, matan a tu hermano y luego a los que van a su funeral. La ansia de sangre y venganza es cada vez más fuerte. La gente ya no tiene nada que perder, solo la vida. Hasta a mi me entran ganas de ir allí y comenzar a pegar tiros.