Cinco países europeos condenan la represión tras el fracaso en la ONU
28 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La presión sobre el régimen de Bashar al Asad se acentuó ayer, dentro y fuera de Siria, con la exigencia de reformas por parte de 150 opositores, la dimisión de 233 miembros del partido gubernamental Baaz y la multiplicación de iniciativas internacionales de condena de la represión de las protestas, en las que ya han muerto 453 personas desde su inicio, según el Observatorio de Derechos Humanos sirio.
La presión contra el régimen llegó, incluso, desde dentro del poder. 203 miembros del partido Baaz en la región de Huran (la ciudad de Deraa y sus alrededores) anunciaron ayer su dimisión, sumándose a otros 30 que lo habían hecho horas antes en la ciudad de Banias (noroeste) para protestar por «las agresiones» contra los ciudadanos, «contrarias a todos los valores humanos y a los ideales del partido», según la lista de dimisionarios a la que tuvo acceso France Press.
Iniciativa opositora
Más de 150 opositores sirios, que guardaron el anonimato por razones de seguridad, hicieron ayer un llamamiento al régimen en favor de un «cambio verdaderamente democrático» porque de lo contrario deberá hacer frente a una «revolución popular» que acabará derrocándolo. En el comunicado titulado Iniciativa nacional para el cambio, los opositores advierten que solo le quedan dos opciones: «O lidera él mismo el cambio hacia la democracia o los manifestantes llevarán a cabo una revolución popular que derrocará al régimen y acabará en este cambio tras un período de violencia y disturbios».
«Para introducir reformas políticas radicales es necesario comenzar por la elaboración de una nueva Constitución que garantice los derechos fundamentales y asegure una separación total entre los poderes legislativo, jurídico y ejecutivo», exigen.
En el documento, además, se reivindica «la liberación de todos los detenidos políticos» y «la votación de una ley moderna sobre partidos políticos y leyes sobre la prensa y las elecciones». Consideran que «el Ejército es la única institución capaz de llevar a cabo el cambio», negociando con la oposición.
La oposición en Siria teme una masacre en Deraa, uno de los principales focos de las protestas, ante la llegada de más refuerzos. Las Fuerzas Armadas intensificaron su despliegue alrededor de Damasco y Deraa con el envío de decenas de tanques, según la red opositora Sham y Al Yazira. Varios vecinos de Deraa explicaron a Sham que más de 40 tanques han llegado en las últimas horas a la ciudad y que se teme un ataque.
En cuanto a las iniciativas internacionales, en una acción coordinada cinco países europeos -España, Francia, el Reino Unido, Italia y Alemania- convocaron a los embajadores de Siria para trasladarles «la firme condena de la escalada de represión contra la población por parte de las autoridades sirias».
El Consejo de Seguridad de la ONU fue incapaz la noche del martes de acordar una declaración contra Siria. En el borrador ni se mencionaban las sanciones, tan solo se condenaba la brutal actuación del régimen en Damasco contra su propio pueblo y se exigía el fin del derramamiento de sangre. Pero hasta este comedido paso, no lo quieren dar ni Rusia ni China, con derecho a veto, así como tampoco el Líbano, el único país árabe en el actual Consejo.
Representantes de la UE se reunirán mañana en Bruselas para discutir eventuales sanciones, y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU mantendrá ese mismo día una reunión especial, a petición de EE.UU.