El Ejecutivo queda en manos del decano del Colegio de Abogados, pero los opositores no lo reconocen
28 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La dimisión presentada ayer por el primer ministro de Túnez, Mohamed Ghanuchi, y su relevo por el recién nombrado Beyi Said Essebsi, sume de nuevo al país en la inestabilidad cuando comenzaba a encarar una difícil transición tras la revolución que derribó al presidente Zine El Abidín Ben Alí.
Tras comunicar Ghanuchi su dimisión, el presidente interino de Túnez, Fuad Mebaza, designó como jefe del Ejecutivo a Essebsi, antiguo decano del Colegio de Abogados de Túnez y que ya había ocupado cargos en Gobiernos anteriores, informó la televisión nacional tunecina.
Sin embargo, el portavoz del principal sindicato tunecino, la Unión General de Trabajadores de Túnez (UGTT), manifestó en un canal privado de televisión que esta fuerza sindical no reconoce a Essebsi como primer ministro, dado que el presidente interino del país había decidido su nombramiento de manera unilateral y sin contar con el resto de las fuerzas políticas y sociales del país.
Ghanuchi anunció su dimisión en una rueda de prensa en el palacio de Cartago, sede de la presidencia de la república, y al mismo tiempo que en la capital tunecina la policía y la guardia nacional libraban por segundo día consecutivo duros enfrentamientos con grupos de manifestantes que exigían su salida como jefe del Ejecutivo.
De acuerdo con el balance oficial difundido ayer por el Ministerio del Interior, cinco personas murieron en los enfrentamientos del sábado, aunque fuentes de la oposición dijeron que otro manifestante había fallecido en los choques registrados ayer.
«He decidido dimitir de mi cargo de primer ministro, una decisión adoptada con la conciencia tranquila y necesaria para el bien de Túnez», afirmó Ghanuchi, cuya permanencia al frente del Ejecutivo ha sido fuertemente contestada en el país en las últimas semanas. Y aseveró que «no se trata de una huida» de su responsabilidad, ya que esta reside en «abrir la vía a otro primer ministro por el bien de Túnez, de su futuro y su revolución».
Asimismo, explicó que había meditado su decisión durante una semana y dijo que está estar dispuesto a adoptar actitudes que «puedan originar pérdidas de vidas humanas», en lo que pareció una referencia implícita a los muertos que se produjeron en los enfrentamientos de las últimas 48 horas. Ghanuchi acusó a «grupos en la sombra» de tratar de «debilitar el Gobierno y hacer fracasar la revolución».
Fuentes de los grupos de oposición que permanecen acampados desde hace una semana en la plaza del Gobierno de la capital tunecina, donde se encuentra la Oficina del Primer Ministro, dijeron que los cambios políticos efectuados no los van a hacer desistir de su actitud.