Gadafi amenaza con un Tiananmen libio

Redacción / la voz

INTERNACIONAL

Promete aplastar a «las ratas» casa por casa hasta la última gota de su sangre

23 feb 2011 . Actualizado a las 13:20 h.

«Moriré como mártir». Un desafiante Moamar Gadafi proclamó ante su pueblo que ni deja el poder ni piensa claudicar ante los opositores. Aún más está dispuesto a aplastar a «las ratas que crean los disturbios» hasta la «última gota» de su sangre. Mientras, por segundo día consecutivo, volvió a lanzar a su aviación sobre Trípoli y siguió poniendo la represión en manos de mercenarios -de los únicos que parece fiarse después de las deserciones de una parte del Ejército- .

En su segunda comparecencia pública en menos de 24 horas y desde las ruinas de una de sus casas en Trípoli bombardeada por EE.?UU. en 1986, el líder libio llamó al Ejército y la policía a aplastar las protestas y amenazó a los rebeldes con una respuesta «similar a Tiananmen [China] y Faluya [Irak]».

Gadafi, de 68 años y en el poder desde hace 42, amenazó con «purgar Libia casa por casa» para salvar a Jamahiriya (término acuñado por él para el gobierno por el pueblo), además de advertir que la pena de muerte recaerá en todo aquel manifestante armado, de los que dijo son gente «enferma» y «drogada».

«Moamar Gadafi no tiene un cargo oficial del que pueda dimitir. Moamar Gadafi es el líder de la revolución, sinónimo de sacrificios hasta el fin de los días. Este es mi país, el de mis padres y el de mis antepasados», dijo durante el discurso que se alargó hora y cuarto.

Inquieto ante las cámaras, jugando con su capa y entre gritos, arengó a la población para que salgan hoy a manifestarse en favor del régimen. «La revolución significa el sacrificio continuo hasta el final», dijo.

Después, le tocó el turno de acusar «a los países árabes y extranjeros» -de los que dijo han entregado misiles a los manifestantes- y a los «traidores» que ensucian la imagen de su país, con la vista puesta en la cadena Al Yazira. «Están trabajando para el diablo», dijo unas horas después de que la cadena catarí difundiera que la aviación volvió a bombardear barrios de Trípoli y a mostrar imágenes de supuestos mercenarios al servicio de Gadafi. «Los aviones de guerra y los helicópteros están bombardeando indiscriminadamente un sector después de otro. Hay muchos muertos», dijo un testigo a Al Yazira.

En el barrio de Tayura, seguía ayer habiendo cadáveres en las calles. Los vecinos, contactados por los medios, se quejaban de que nos les dejan ni enterrar a su muertos.

Una nueva Jamahiriya

Gadafi terminó el discurso prometiendo una reforma administrativa, algo que le recomendó su hijo Seif al Islam, quien ya hace dos días intentó en vano sacarle del atolladero liderando la represión. «Mañana crearemos una nueva Jamahiriya», apuntó. «Revolución, revolución», fueron sus última palabras. Después abandonó el lugar en un vehículo escoltado por seguidores que corrían al lado del automóvil, algunos de los cuales iban armados y con uniforme. Poco después se registraron nuevos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad y un intenso intercambio de disparos en el centro de Trípoli. Distintas fuentes cuentan ya los muertos por centenares. La oposición, citada por el canal Al Arabiya, cifra en más de 560 los muertos y en 1.400 los desaparecido. Solo en Bengasi fuentes médicas elevan a cerca de 300 las víctimas mortales registradas en los últimos días.