El ministro israelí Barak abandona el laborismo en un giro a la derecha

ánxela Iglesias JERUSALÉN / LA VOZ

INTERNACIONAL

Independencia es el nombre de la nueva formación de Ehud Barak.

18 ene 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La sed de poder, según los más críticos, llevó ayer a Ehud Barak, a abandonar el Partido Laborista de Israel, que presidía hasta ahora, para fundar un nuevo grupo. Se acerca así aún más a los derechistas de la coalición de Gobierno, en el que seguirá como ministro de Defensa. Tres ministros ,fieles al laborismo, renunciaron a sus cargos. Independencia es el nombre de la nueva formación de Ehud Barak.

Era insostenible el descontento hacia el papel de Barak en un Gobierno dominado por halcones de la derecha y reacio a cualquier movimiento en favor de un proceso de paz con los palestinos. Un disgusto compartido a nivel diplomático. Y es que mientras Barak intercedía ante Washington, el Gobierno israelí dejó morir unas negociaciones recién estrenadas negándose a frenar la expansión de asentamientos en los territorios palestinos.

Ahora, Barak y sus aliados dicen que quieren buscar la paz «sin cronómetro» y librarse de una «continuada deriva hacia izquierda» del Partido Laborista. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, se apresuró a aplaudir la decisión. Todo parece indicar que él mismo ayudó a organizar el cisma político.

«Todo el mundo sabe, y también los palestinos, que este Gobierno se mantendrá los próximos años, y es con nosotros con quienes tendrán que negociar», proclamó el primer ministro, que se libra de los miembros más moderados en la coalición y mantiene a los de la derecha más dura, como el titular de Exteriores, Avigdor Lieberman.

La estabilidad del Gobierno no está en peligro, al menos en términos matemáticos, puesto que los partidos de coalición conservan una mayoría parlamentaria. El Partido Laborista es en realidad un enano político que pierde, con la escisión, cuatro de los doce escaños obtenidos en las pasadas elecciones, un auténtico descalabro para una formación histórica.

Los ministros dimisionarios aseguran que esta es la oportunidad de reconstruir el laborismo. El trabajo será duro por el descrédito reinante.