Habrá amnistía y se celebrarán elecciones en seis meses
18 ene 2011 . Actualizado a las 10:48 h.El primer ministro tunecino, Mohamed Ganuchi, anunció ayer un «Gobierno de unión nacional» en el que participarán tres jefes de la oposición y parte del equipo saliente del presidente derrocado Ben Alí, así como la celebración de elecciones dentro de «seis meses como muy tarde». El ejecutivo se encargará de garantizar el desarrollo de la transición y de preparar las próximas elecciones presidenciales y legislativas.
Ganuchi también anunció una batería de medidas de apertura democrática como la «libertad total de información», la liberación de todos los presos de opinión, el levantamiento de la prohibición de actividades para las organizaciones de defensa de los derechos humanos y su legalización. Dijo que todos los partidos que lo pidan serán legalizados. El partido islamista Enahda y el Partido Comunista de los Obreros de Túnez (PCOT) están prohibidos.
Último primer ministro de Ben Alí, Ganuchi aseguró haber formado «un Gobierno que integra los diferentes partidos y los componentes de la sociedad civil». Entre los 24 ministros y delegados ministeriales figuran tres jefes de partidos de la antigua oposición al régimen. Se trata de Ahmed Nejib Chebi, jefe histórico del Partido Democrático Progresista (PDP, oposición laica radical), Ahmed Ibrahim, del movimiento Etajdid (Renacimiento, ex comunista) y Mustafá Ben Jaafar que dirige el Frente Democrático para el Trabajo y las Libertades (FDTL).
Ocho miembros del antiguo Ejecutivo de Ben Alí, incluido el primer ministro, siguen en el Gabinete ocupando puestos clave como Interior, Defensa, Relaciones Exteriores y Finanzas. Todos ellos presentan perfiles más tecnocráticos que políticos y gozan de una reputación de integridad. En el Gobierno habrá también representantes de la sociedad civil.
Sin embargo, el opositor histórico Moncef Marzuki ya denunció una «mascarada», una «falsa apertura» con el mantenimiento de ministros de Ben Alí. En misma línea, cientos de personas se manifestaron en Túnez y en provincias para pedir la exclusión del Gobierno de los políticos vinculados al antiguo régimen y a su partido, la Asamblea Constitucional Democrática (RCD).
Ayer no se produjeron enfrentamientos entre francotiradores y fuerzas de seguridad, como la víspera, pero pocos comercios osaron abrir las puertas en el centro de la capital. El número de muertos reconocido durante las protestas asciende a 78 en todo el país.