Cameron para los pies a los neotories

Imanol Allende LONDRES/LA VOZ.

INTERNACIONAL

Obliga a presentar la dimisión a un asesor, lord Young, antiguo ministro de Thatcher, por declarar que el Reino Unido nunca estuvo mejor que ahora

20 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Qué sucede en el Reino Unido cuando un asesor del primer ministro afirma públicamente que el país se encuentra en un excelente estado de salud económica y que lo peor de la crisis ya ha pasado? Respuesta: que las críticas procedentes del Gobierno y del propio 10 de Downing Street son tan irreductibles y pétreas que se ve obligado a las pocas horas a presentar su dimisión.

Es el caso de lord Young, asesor en materia de empresa del premier David Cameron, que, llevado por el deseo de su Gobierno de coalición de fomentar la «happiness», la felicidad, en unos tiempos tan medievos, aprovechó una entrevista concedida a The Daily Telegraph para decir, entre otras cosas, que los recientes recortes en los intereses de las hipotecas, «desde que se inició esto que llaman recesión», han dejado a la mayoría de los británicos en mejor situación económica.

Young también calificó la pérdida de unos 100.000 puestos de trabajo en el sector público como «un margen de error si lo comparamos con la masa laboral británica de 30 millones de trabajadores». Lord Young, que solo llevaba en su cargo dos semanas, remató sus comentarios, similares a la letra del tema musical «Don't worry, be happy», diciendo que «la gente se preguntará en el futuro, cuando miren atrás, a qué venía tanto lío y depresión por los recortes aplicados por el Gobierno actual», los más drásticos que se llevan a cabo desde la Segunda Guerra Mundial.

Lord Young había expoliado la frase de «nunca hemos estado mejor» de un discurso del primer ministro conservador Harold Macmillan en 1957, que a su vez la robó de un eslogan del Partido Demócrata norteamericano en las elecciones presidenciales de 1952.

Apoyos inútiles

Pero en esta ocasión, y a pesar de tales credenciales, no parece que surtiese ningún efecto de felicidad en las dependencias de Downing Street. No sirvió de nada que el ex director de la patronal británica (CBI), lord Digby Jones, lo defendiera diciendo que «en parte, lord Young, tiene razón», o que Mark Littlewood, director general del think-tank IEA, indicase que «es sorprendente que lord Young haya pedido perdón por sus comentarios, ya que en muchos aspectos tiene razón».

Este apoyo del sector neoconservador británico no ha conseguido evitar que un Gobierno que tiene que adoptar medidas tales como condenar a medio millón de funcionarios al paro o recortar los subsidios familiares, rechazara tales muestras de satisfacción procedentes de un multimillonario y thatcherista hasta la médula (fue ministro de Empleo y de Comercio e Industria en varios Gabinetes de la dama de hierro).

Un portavoz de Cameron tuvo que salir de inmediato a calificar los comentarios del asesor de «poco acertados». Agregó secamente que «en estos momentos de dificultades los políticos necesitan ser muy cuidadosos con la elección de sus palabras, y en este caso las palabras son tan ofensivas como incorrectas».

A las pocas horas, lord Young entendía el mensaje y mostraba su arrepentimiento, calificando sus palabras de «incorrectas e insensibles», pero ya era demasiado tarde para obtener perdón.

Por recomendación de Downing Street envió una carta a Cameron en la que dimitía de su cargo, medida que, se apresuró a comentar un portavoz del primer ministro, fue aceptada al instante.