Veinticinco personas murieron ayer y otras 20 resultaron heridas en la explosión de una bomba al paso del autobús en el que viajaban, en la provincia de Farah, al oeste de Afganistán.
El vehículo de pasajeros, que se dirigía a la vecina provincia de Nimroz (suroeste), circulaba por la principal arteria viaria del país, que une Kabul con las provincias del sur y del oeste, cuando a su paso por el distrito de Bakwa estalló la mina. Según el gobernador provincial, las autoridades han iniciado una investigación para esclarecer las circunstancias del suceso.
Las minas y las bombas de fabricación casera son uno de los métodos más utilizados por los talibanes. Aunque el objetivo principal que persiguen al ponerlas es hostigar a las tropas internacionales, suelen causar numerosas bajas entre la población civil. Además, el movimiento talibán y otros grupos insurgentes actúan sobre todo en el arco suroriental del país.
Un total de 1.074 civiles murieron en el primer semestre del año, víctimas de la guerra afgana. El número representa un aumento del 1,3% respecto al pasado año, según datos de la organización independiente Afghanistan Rights Monitor (ARM).