Los shabab somalíes ganaron importancia los últimos años dentro de la yihad global y pueden considerarse en este momento los mayores representantes de la red de Al Qaida en África oriental. Con sus atentados del domingo, el movimiento islamista, que encabeza una insurrección contra el frágil Gobierno de transición somalí, consigue irradiar su actividad fuera de las fronteras de Somalia.
Hasta el momento, los shabab no habían pasado de las amenazas, que dirigieron contra Etiopía, Kenia, Uganda y Burundi, pero nunca habían lanzado ataques fuera de territorio somalí. Sus objetivos se limitaban a este último país, donde las agencias humanitarias solo pueden repartir ayuda gracias a los contactos que mantienen con dirigentes del movimiento.
Las bombas de Kampala muestran, sin embargo, que también tienen capacidad de actuar fuera, dentro de un proceso cuya meta final podría ser adquirir la representatividad de Al Qaida en África oriental.
Tribunales islámicos
Los shabab, cuya creación se remonta al 2006, eran en un principio el movimiento de la juventud de los Tribunales Islámicos, que controlaron durante un corto tiempo a Somalia en el segundo semestre del 2006, antes de ser derrotados por el Ejército etíope.
La mayoría de los dirigentes de los Tribunales se exiliaron, y los combatientes que quedaron en Somalia para luchar contra las tropas etíopes se unieron bajo la bandera shabab, que se convirtió de hecho en el brazo armado del movimiento islamista somalí.
Los shabab quieren una aplicación muy estricta de la sharia (ley islámica), pero al margen de este extremo el movimiento no es homogéneo. Un ataque suicida, que causó una carnicería durante una ceremonia de entrega de diplomas en Mogadiscio a finales del 2009, provocó un debate interno entre los dirigentes de la organización.
Sin embargo, la línea dura del movimiento parece haber tomado el control, y reivindica su proximidad a la ideología de la yihad mundial que preconiza Al Qaida. El movimiento incluye una rama armada, Jeish al-Usrah (El ejército del sufrimiento), y una policía religiosa, principal órgano de propaganda, llamado Jeish al-Hisbah (El ejército de la moralidad).